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Se puede aprender algo de cualquier cosa", dijo una vez el rabí de Sadagora a sus jasidim.
Cada cosa puede enseñarnos algo, y no sólo lo que ha creado D"s. Lo que hizo el hombre también puede enseñarnos.
¿Qué podemos aprender de un tren?", preguntó dubitativamente un jasid.
Que a causa de un segundo podemos perderlo todo- dijo el rab.
¿Y del telégrafo? - Que cada palabra se cuenta y se cobra
¿Y del teléfono?- Que lo que decimos aquí se oye allá.

Fuente: Cuentos jasídicos Los maestros continuadores I - Martín Buber 


 

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De camino hacia la Casa de Estudio, el Rabino Leví vio a un hombre que corría por la plaza del mercado. Corría tan deprisa que sus faldones y flecos ondeaban detrás de él. Con una mano agarraba una cartera muy estropeada; con la otra mano sujetaba sobre su cabeza su sombrero para impedir que éste saliera volando.
Cuando el hombre pasó corriendo, el Rabino Leví lo llamó.
El hombre se detuvo un momento por deferencia para con el Rabino y le saludó jadeante.
“¿A dónde vas corriendo tan veloz?”, preguntó el Rabino.
“¿Qué quieres decir, Rabino?”, dijo el hombre con acritud, sin intentar ocultar el desagrado que le causaba tener que hacer ese desvío. “Me gano la vida, corro tas mi sustento. Tengo por delante oportunidades de éxito y si no corro tras ellas, se me escaparán.”
“¿Y cómo sabes – le pregunto el Rabino – que esas oportunidades se encuentran delante de ti? ¿Y si estás corriendo justamente a la par de ellas? O peor aún, ¿y si están detrás de ti y, al correr, te estás alejando de ellas?”.
El hombre se limitó a quedarse mirando fijamente al Rabino sin entender.
“Escucha, amigo mío – le dijo el Rabino -: no te digo que no tengas que ganarte la vida. Lo único que me preocupa es que con tu obsesión por ganarte la vida estés desperdiciando tu vida”.

Fuente: Recopilación de cuentos jasídicos-Dr. Claudio Olguin B.


  

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Cuenta la leyenda que estaba satanás reunido con otros demonios en un congreso infernal o algo por el estilo discutiendo la manera de engañar a los hombres.
Entonces se levantó un demonio y dijo: Por que no los persuadimos con la idea de que D"s no existe?
Lucifer lo miró y le dijo: Demonios tú eres tonto o que te pasa? Es tan evidente que existe que no nos van a creer.
Entonces se levantó otro demonio y dijo: Ya sé! Por que no les decimos que no existe el infierno?
Demonios dijo Lucifer: No, aunque logremos eso van a seguir creyendo en el cielo y lo van a desear.
Se levanta un demonio viejo que más sabía por viejo que por demonio y dijo: Por que no dejamos a los hombres con sus ideas? Tratemos mejor de convencerlos de que la vida es muy larga, que tienen mucho tiempo, que no hay prisa, que crean que la vida es eterna y que esa eternidad les dará la impunidad de vivir como quieran y que solo se den cuenta que la vida es demasiado corta en el final de sus días.
Con un aplauso demoníaco se aprobó esa sugerencia y entonces vinieron los demonios a la tierra, trayendo esa propaganda; pero no contaban con el aprendizaje, la experiencia y el legado que nos dejarían nuestros ancestros que nos enseñaron que el alma tiene dos enemigos: el después y el mañana.
Si nos metemos en el camino del después, acabamos en el camino del nunca porque el tiempo no espera a nadie.
El tiempo es un gran estafador, que nos hace creer que podemos dejar para mañana, lo que podríamos hacer hoy. Así que saquémosle provecho y no llenándonos de preocupaciones o de problemas, sino dándonos cuenta que todo pasa y nada vuelve, no existe esa máquina del tiempo que nos haga volver atrás, pero sí existe el aquí y el ahora.

Fuente: Leyenda popular.


 

 

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Contó una vez el Baal Shem Tov, que el hijo del Rey se perdió por el camino. Sediento y hambriento, llegó a un campo en el cual había un pastor que pastaba a sus ovejas.
El pastor se dio cuenta por las ropas que llevaba, que no podía ser sino el hijo del rey la persona que estaba perdida, y se esforzó todo lo que pudo por darle el máximo de honor posible y ayudarlo de acuerdo a sus posibilidades.
Como no tenía una mesa en el campo, tomó un trozo de tela y lo colocó sobre la grama; y en lugar de la silla colocó una frazada. No le pudo dar de comer manjares ni delicias, pues solo tenía la comida simple que comían los pastores. Le trajo agua del manantial y le dio todo lo que necesitaba para que pudiera continuar su camino, despidiéndose cálidamente de él y deseándole todo lo mejor.
Cuando logro finalmente regresar al palacio, sus amigos realizaron un gran banquete en su honor.
Sin embargo, al recordar la bondad que había hecho aquel buen pastor para con él, ordenó que primero traigan a aquel pastor, y que solo luego comenzarían a disfrutar juntos del banquete.
Trajeron al pastor y lo sentaron al lado del príncipe quien le dio un trato especial y grandes honores.
Al finalizar el banquete, se acercaron los amigos del príncipe y le preguntaron: ¿Acaso es más importante para ti el pedazo de tela y el trozo de frazada que colocó el pobre pastor sobre la grama, que todas las telas de seda, oro y plata que nosotros colocamos ante ti para este banquete?
Dijo el príncipe: por supuesto que su pedazo de tela y su trozo de frazada fueron más importantes para mi, pues él me dio todo lo que tenía …
H"shem no nos mide según lo que tenemos, sino según aquello que damos … para nuestro judaísmo, para nuestros semejantes, y para todas las cosas valiosas que es importante dar.
Fuente: Mashuah.

 






 

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Rabí Baruj, nieto de Rabí Israel Baal Shem Tov, no ocultó sus críticas a los presuntuosos, o que eran considerados por otros mayores y mejores. Solía decir :
El jasid verdadero no debe contentarse con pretender serlo ante D"s, estudiar y rezar y cuidar en todo su relación con el Todopoderoso, sino prestar atención también a los detalles y preceptos existentes entre los seres humanos.
El rabino en Israel – acostumbraba decir Rabí Baruj – no puede conformarse con el trato de preguntas acerca de lo prohibido y lo permitido, sino que debe mediar y traer paz entre los hombres, rescatar al oprimido de su opresor, y advertir vehementemente de engaños en el comercio y en negociaciones.
Una vez vino a él un judío adinerado, que era conocido como avaro y tacaño. El tal pudiente no se permitía ningún lujo y vivía una vida miserable.
Rabí Baruj le habló con reprobación: un hombre como tú, que D"s bendijo con riqueza, debe mantenerse generosamente,
Cada día tu mesa estará cubierta de carnes y pescados y manjares exquisitos, y también vino del mejor para beber durante la comida.
Después que despidió al rico-avaro, uno de los alumnos de Rabí Baruj le preguntó : Díganos, maestro, para qué echar sermones a este tacaño, acaso le tiene lástima que no come ni bebe ?
Mi compasión no es para él – respondió el sonriente Rabí Baruj – sino para los pobres que se allegan a su casa. Si él comerá la carne y el pescado y beberá el vino, y se complacerá, sabrá entonces darle a los pobres por lo menos el pan duro. Ahora, cuando él mismo se contenta con pan y sal y sardinas, qué pueden estos pobres desgraciados esperar de él…
Fuente: Masuah

 


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Las diferentes Tefilot fueron compuestas por los Anshei Kneset Haguedolá (los miembros de la Gran
Asamblea) y otros, desde la época del segundo Bet Hamikdash (Templo de Jerusalem).
Sin embargo, se prohibió escribir cualquier parte de las diferentes Tefilot, ya que era considerada parte de la Torá She Be’al Pe (la Ley Oral que no se permitió transcribir).
La persona que finalmente vio la necesidad de compilar y ordenar el Sidur fue Rav Amram Gaón, quien dirigió la Ieshivá (casa de estudios) en Sura, Babilonia y quien recibió el título de “Gaón” en el año 858 de la era común. Rav Amram era muy famoso por sus Teshuvot (Respuestas) – las respuestas a las preguntas sobre la ley Judía.
El envió estas respuestas a los miembros de las comunidades Judías en crecimiento a lo largo de España, las cuales se volvían constantemente hacia las Ieshivot Babilónicas para que las ayuden a esclarecer los problemas de la ley Judía.
Fue en respuesta a un pedido de los Judíos de Barcelona-España, que él compiló su famoso Sidur, el primer libro organizado de plegarias que tuvieron los Judíos. Debido al exilio y las persecuciones de los Judíos, Rav Amram temía que las plegarias fueran olvidadas, entonces las escribió.
Desde Barcelona, se cree que el Sidur pasó a las comunidades de España Árabe, y desde allí al resto de Europa, donde fue estudiado extensamente y citado por el Rambam, Rabenu Tam, y otros.

Fuente: Una plegaria sincera y otros cuentos. Bnei Sholem. 


 

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Cuenta la leyenda que una vez había una isla muy hermosa y de naturaleza indescriptible en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre: la Tristeza, la Sabiduría, la Riqueza, el Orgullo y también el Amor.
Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. ¡Vaya desastre!- dijeron todos.
Entonces prepararon sus barcos y partieron. Unicamente el Amor quedó esperando solo pacientemente hasta el último momento, pero cuando la isla estuvo a punto de hundirse el Amor decidió pedir ayuda.
La Riqueza pasó cerca del Amor en una barca, bastante lujosa y el amor le dijo: Riqueza ¿Me puedes llevar contigo?- No, no, no puedo . Tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y pues, no hay lugar para ti, lo siento amor.
Entonces el amor decidió pedirle ayuda al Orgullo, que estaba pasando en una magnífica barca por allí cerca.
-Orgullo por favor te lo ruego ¿Puedes llevarme contigo?- No, no puedo Amor. No puedo llevarte conmigo. Aquí todo está perfecto y podrías arruinar mi barca. Como quedaría mi reputación?
Entonces el Amor le dijo a la Tristeza que se estaba acercando: - Tristeza, Tristeza te lo pido! Déjame ir contigo. -No Amor- respondió la Tristeza. Estoy tan triste y necesito estar sola.
Luego el buen humor pasó frente al Amor pero estaba tan pero tan contento que no sintió que lo estaban llamando: - Eh buen Humor!.
De repente escuchó una voz a lo lejos que le decía: Eh Amor, ven ven, yo te llevo!
El Amor miró hacia un lado y al otro a ver quién le hablaba y vio a lo lejos a un anciano que lo llamaba y le decía: Yo te ayudo, yo te llevo!
El Amor se sintió tan lleno de gozo que se olvidó incluso de preguntarle el nombre al anciano.
Cuando llegó a tierra firme y el anciano se fue, el Amor se dio cuenta de cuanto le debía y le preguntó al Saber: Puedes decirme quien era este anciano que me ayudó?.
El Saber miró al Amor y le dijo: Ha sido el Tiempo!.
El Tiempo?- se preguntó el Amor - Porque será que el Tiempo me ha ayudado?
Porque solo el Tiempo es capaz de comprender cuan importante es el Amor en la vida.
Fuente: Mario Benedetti.(Resumen)




 

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El Rebe Anterior, Rabí Iosef Itzjak Schennerson de Lubavitch, instó a un hombre de negocios a que fijara un tiempo para estudiar Torá.
El hombre le respondió que ahora estaba abocado por completo a establecer las bases para sus negocios, pero cuando estos ya están encaminados, promete dedicar un tiempo especial al estudio de la Torá. 
El Rebe le dijo: Uno de los Jasidim de mi padre, el Rebe Rashab, estaba muy enfermo. Le escribió a mi padre prometiendo que, si se curaba de su dolencia, donaría una fuerte suma de dinero a la Ishivá tomiei Tmimim.
Mi padre le respondió: Es conveniente que cumplas con tu promesa de inmediato. Es mejor que D"s sea tu deudor a que él se convierta en tu acreedor. 
Fuente: Jabad.com



 


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 Cuando Rav se dirigía al tribunal para juzgar, decía: Voy a tomar una responsabilidad que es tan seria como si pusiese en peligro mi propia vida.
No voy a aprovechar nada para mi pecunio y ojalá que vuelva a mi hogar tan limpio como salí.
Fuente: Anécdotas talmúdica y de rabinos famosos. Dr. Simón Moguilevsky.


 

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El día de Año Nuevo, cuando hubo regresado del servicio, Rabí Búnam relató este cuento a sus jasidim, que estaban reunidos en su casa.
“El hijo de un rey se rebeló contra su padre y fue desterrado. Pasado un tiempo el rey se apiadó de su hijo y mandó por él. Tras una larga búsqueda fue hallado por uno de los mensajeros, muy lejos de su patria. Estaba en la posada de una aldea, vestido con una camisa harapienta y danzando descalzo en medio de los campesinos borrachos.
El cortesano le saludó y le dijo: Tu padre me ha enviado a preguntarte qué es lo que deseas. Cualquier cosa que anheles, está dispuesto a concedértela.
El príncipe comenzó a llorar. ¡Ay!, exclamó. ¡Si tan sólo pudiera tener algo de ropa abrigada y un par de fuertes zapatos!”
Así es, agregó Rabí Búnam, cómo nosotros nos lamentamos por las pequeñas necesidades de cada hora y olvidamos que la divina Presencia está en el exilio.
Fuente: Cuentos jasídicos Martin Buber.
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Una vez se dirigió el Baal Shem Tov a sus jasidim y les pidió que salgan a las afueras de la ciudad de Mezivoz, pues allí encontrarían a uno de los sabios y justos de la generación.
Fueron a dónde el Baal Shem Tov les había dicho y vieron a un judío sentado en el campo, quien cantaba y recitaba las letras del Alef Bet.
Al finalizar decía: Soberano del Mundo. Tu creaste el Alef Bet y tu combinas todas sus letras. Yo no se como alabarte ni como rezarte. Padre Celestial: Combina Tú las letras de la mejor manera posible, y considerada a esta como mi alabanza, pues sin duda Tú sabrás hacerlo mejor que yo.
Cuando regresaron y le contaron al Baal Shem Tov lo que habían visto, el Baal Shem Tov les dijo: hay veces que lo que puede lograr un judío con su simpleza, ni el más grande de los sabios es capaz de lograrlo mediante sus rezos …
Fuente: Masuah




 

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Los discípulos le preguntaron a Rabí Shimon bar Iojai:
-¿Por qué debía el Eterno enviar el maná del cielo todos los días, no lo podría haber hecho de una vez para todo el año?
Rabí Shimon respondió diciendo: Les voy a dar un ejemplo al respecto: Un rey tenía un hijo al que proveía una vez para mantenerse todo el año.
El príncipe, por lo tanto, venía a ver a su padre una sola vez al año.
Entonces el rey dispuso que le provean los gastos diariamente y así el príncipe comenzó a venir todos los días.
Lo mismo pasó con la generación del desierto, si se los hubiese proveído una vez al año, seguramente habrían olvidado que tenían un proveedor en el cielo.
Fuente: Acnédotas talmúdicas y de rabinos famosos. Rabino Dr. Simón Moguilevsky.


 

 

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Le preguntaron al Rabí Yonatan Eibeshutz: - ¿Por qué cuando un Rabino sentencia sobre un problema de cashrut, se recibe el veredicto sin protestar, aunque ello signifique perder dinero, pero en cuanto dos personas tienen un litigio por dinero, el que resulta culpable, siempre protesta?
Ello se debe - dijo el Rabino- porque en cuestiones de dinero, cuando uno pierde, el otro gana, y eso resulta difícil de aceptar.
Fuente: Anécdotas Talmúdicas y de Rabinos Famosos.


 

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Han visto cuantas personas que no visten o se comportan como personas religiosas besan la mezuzá?.

Algunos lo ven como un gesto supersticioso, buscan protección en los elementos, tanto del daño físico como del espiritual que los espera más allá de la seguridad del hogar. Sin embargo, para muchos besar la Mezuzá puede ser una expresión de fe, simple y honesta. Buscan una conexión con D"s, y ven la Mezuzá como una expresión de esta conexión.
En la edad media, una gran cantidad de autoridades rabínicas expresó su aprobación por la costumbre de tocar la Mezuzá cuando se sale del hogar mientras se eleva una plegaria a D"s pidiéndole protección. Los místicos enseñaron que cuando se toca la Mezuzá, se debe tocar específicamente el nombre de D"s de tres letras, Sha-dai, que está impreso en la parte externa del pergamino, y luego el dedo que lo tocó debe ser besado.
¿Qué tiene de especial el nombre Sha-dai que otorga protección y nos da fuerza para enfrentar los desafíos del mundo? ¿Por qué este nombre de D"s en particular está asociado con la Mezuzá, a tal punto que algunos dicen que el nombre Sha-dai es de hecho un acrónimo para Shomer dlatot Yisrael – “Protector de las puertas de Israel”?.
El Talmud explica que este nombre está entrelazado con el proceso mismo de la creación: Antes de la creación, no había nada. El acto de la creación fue un acto de expansión, el cual progresó hasta el punto en que D"s le dijo a la naturaleza, “dai” – “suficiente”, deja de expandirte. Este nombre, por lo tanto, está asociado con la habilidad de controlar la naturaleza o de domar los instintos.
El nombre Sha-dai se encuentra en la Torá por primera vez cuando D"s le da a Abraham el mandamiento de la circuncisión, lo que pareciera expresar el siguiente concepto: a pesar de que el hombre es una criatura de impulso natural y está dominado regularmente por sus instintos, la naturaleza puede y debe ser domada. Tal como D"s controla la naturaleza, y crea los límites para que el mundo no se expanda hasta desaparecer, así mismo el hombre puede controlar su propia naturaleza y trazar límites dentro de los cuales puede alcanzar su potencial y llegar a la perfección.
Yosef se identifica con las características del nombre divino Sha-dai ya que controló heroicamente su propio instinto e impulsos cuando la esposa de su jefe Potifar intentó seducirlo. Él se resistió, creando y respetando los límites de lo que abarca el comportamiento moral. Él conocía el secreto de Sha-dai.
Pero el gesto verdaderamente “Divino” no es meramente levantar la mano hacia el marco de la puerta; sino saber cómo y cuándo decir “basta” - dai, practicando el autocontrol. La moderación que aprendemos del acto mismo de la creación debe ser un principio guía en nuestras vidas, un principio que nos ayude a perfeccionar todas nuestras relaciones interpersonales.
El autocontrol – el control del impulso humano de expandirse, de controlar, de conquistar nos ayudará tanto cuando estemos en el trabajo como cuando estemos en nuestro tiempo libre.
Fuente: Rab Ari Kahn.


 



 

 

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El día en que el Rabino Menájem Méndel de Vitebsk fuera designado rabino de los jasidim de Minsk, se ubicó en el podio y leyó ante la congregación la carta de nombramiento, plena de elogios y alabanzas, que le habían enviado los dirigentes de la comunidad.
El sabio dijo: ¡Feliz de mi! Dentro de ciento veinte años, cuando llegue el momento de abandonar este mundo, me presentaré ante el tribunal celestial con esta carta de nombramiento y demostraré que soy estudioso y justo, modesto y piadoso. Si hiciera falta testigos, podré mencionar a los dirigentes de la comunidad que firman esta carta.
Pero qué habré de hacer si me preguntaren: Y tú, Méndel? Que dices tú de ti mismo? Allí se me acabarán todos los argumentos.

Nota de redacción: El Rabino Menájem Méndel de Vitebsk, fundador del ishuv hebreo jasídico en la Tierra de Israel, falleció el 2 de Iar de 5548 (1788)

Fuente: Masuah - Cuentos jasídicos. La imagen es solo illustrativa.





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Se cuenta que de joven, Rabí Israel era pobre y menesteroso.
Una vez fue a visitar a Rabí Itzjac, que había de ser rav de Berditchev y por entonces aún vivía en una ciudad cercana llamada Zelejov. 
Guando se marchaba el tzadik lo acompañó al exterior de la casa. Primero permanecieron en el umbral, conversando. Absorbidos por la conversación, comenzaron a caminar, alejándose del lugar. 
Hacía intenso frío, y Rabí Leví Itzjac no había llevado consigo su abrigo. "Préstame un instante tu piel de cordero", dijo a su discípulo y amigo, y éste se la entregó de buena gana. 
Congelándose en su delgada ropa, caminó junto al tzadik, mientras conversaban sin cesar. 
Esto duró un rato. "Ya es suficiente, Israel", dijo por fin el rabí. "Ahora también tú entrarás en calor." A partir de ese momento, el destino de Israel cambió.
Fuente: Cuentos jasídicos- Los primeros maestros- Martín Buber


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El famoso Rabino “Nodá Biieudá”, junto a uno de los miembros del Consejo Comunal, se encontraba reuniendo dinero para caridad y al pasar por la casa de una persona muy rica, pero conocida por su rudeza y avaricia, el acompañante le dijo al Rabino que esa persona no era digna que el Rabino lo visitase.
El Rabino respondió:-¿Por qué no?, ¿Acaso el hombre, el más importante de la creación, no se agacha cuando tiene que ordeñar a la vaca?
Fuente: Anécdotas Talmúdicas y de Rabinos Famosos.


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Un millonario muy conocido murió hace poco, dejando un billón de dólares de herencia. Hizo dos testamentos, indicando que uno debía ser abierto inmediatamente y el segundo cuando se cumplieran los Shloshim (30 días).
Entre las instrucciones del primer testamento figuraba el pedido que, antes de enterrarlo, le pusieran un determinado par de medias que él tenía. En seguida sus hijos llevaron el par de medias a la Jevrá Kadishá y pidieron que se cumpliera con el deseo de su padre. Por supuesto que, por un tema de Halajá, la Jevrá Kadishá se negó al pedido de la familia. Ellos alegaron, explicando que su padre era un hombre muy religioso, estudioso y que evidentemente tenía muy buenos motivos para hacer este pedido.
La Jevrá Kadishá se mantuvo firme en su negativa. Desesperada, la familia llevó a la Jevrá Kadishá ante el Beit Din, donde el rabino amablemente les explicó: aunque vuestro padre hizo ese pedido cuando vivía en este mundo, ahora está en el mundo de la verdad y seguramente entiende que para él lo mejor es que lo entierren sin sus medias. Y así fue, lo enterraron sin sus medias. Treinta días más tarde abrieron el segundo testamento que decía lo siguiente:
Mis queridos hijos: a estas alturas ya deben haberme enterrado sin mis medias. Quería que realmente entendieran que un hombre puede tener un billón de dólares pero, al final, ni siquiera puede llevarse un par de medias.
Fuente: Tuvia Bolton-Jabad.com



 

 

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