Sobre Meguilat Ejá. El hundimiento de las puertas del Bet Hamikdash dio esperanza a los hijos de Kóraj, tragados por la tierra ָטָבְעּו בָאָרֶ ץ שְ עָרֶ יהָ , אִבַּד וְשִ בַּר בְרִ יחֶ יהָ ; מַּלְכָּה וְשָרֶ יה ָ בַּּגֹויִם, אֵ ין ּתֹורָה, ּגַּם נְבִ יאֶ יה .לֹא מָצְאּו חָזֹון מֵה׳ “Sus puertas se hundieron en la tierra; Él destruyó y quebró sus cerrojos. Su rey y sus príncipes están entre las naciones; no hay Torá, y tampoco sus profetas hallaron visión de Hashem”. Eijá (Lamentaciones) 2:9.
Es necesario analizar por qué el pasuk menciona que las puertas se hundieron en la tierra. Aparentemente, esto representa una salvación, pues las puertas se salvaron y quedaron preservadas. Lo principal que debería haberse mencionado es: “Él destruyó y quebró sus cerrojos”, ya que el Bet Hamikdash fue destruido.
Podemos explicarlo de la siguiente manera: Encontramos en la Guemará que Avimí explicó el pasuk: .”Un cántico de Asaf — מִ זְמֹור לְאָסָף“Tehilim (Salmos) 79:1; Kidushín 31b. Avimí dijo que Asaf entonó un cántico por la destrucción del Bet Hamikdash. Tosafot explican que cantó porque las puertas del Bet Hamikdash se hundieron en la tierra. Esto se compara con una sirvienta que descendió a sacar agua de un pozo y su cántaro cayó dentro. La mujer estaba angustiada y lloraba, hasta que llegó la sirvienta del rey para sacar agua, llevando en su mano un recipiente de oro. Cuando también aquel recipiente cayó al pozo, la primera sirvienta comenzó a cantar y dijo: —Hasta ahora, no creía que alguien fuera a sacar mi cántaro, pues es de barro y carece de valor. Pero ahora, quien saque el recipiente de oro también sacará el mío. Así ocurrió con los hijos de Kóraj, quienes permanecían tragados por la tierra. Cuando vieron que las puertas del Bet Hamikdash se habían hundido en ella, entonaron un cántico, pues dijeron: —Quien saque las puertas también nos sacará a nosotros. El mundo pregunta: ¿qué relación existe entre sacar las puertas y sacar a Kóraj y a sus hijos? ¿Por qué pensaron que quien sacara las puertas también los sacaría a ellos? Aparentemente, el caso no se parece en absoluto a la parábola. Allí, los dos recipientes se encontraban juntos y, por tanto, al sacar el recipiente de oro, también podrían sacar el cántaro de barro. Sin embargo, aquí, las puertas del Bet Hamikdash y los hijos de Kóraj parecen ser dos asuntos completamente distintos. Esto puede explicarse de acuerdo con lo que enseña la Guemará: “Desde el día en que la tierra abrió su boca y recibió la sangre de Hébel, no volvió a abrirla”. Sanhedrín 37a. La conclusión de la Guemará es que la tierra no volvió a abrir su boca para algo bueno; sin embargo, sí volvió a abrirla para algo malo, incluso después de haber recibido la sangre de Hébel. Cuando la tierra abrió su boca y recibió las puertas del Bet Hamikdash, parecía que se había abierto para algo bueno, con el propósito de impedir que las naciones dominaran las puertas del Bet Hamikdash. Pero, de ser así, surge una dificultad: ¿cómo pudo la tierra abrir su boca, si sabemos que no la abre para algo bueno? Por fuerza debemos concluir que aquello fue considerado una apertura para algo malo. Si las puertas no hubieran sido tragadas por la tierra, los enemigos jamás habrían podido dominarlas, tal como enseñaron nuestros Jajamim: “Las naciones no lograron dominar las obras realizadas por las manos de Moshé y de David”. Sotá 9a. Por consiguiente, mientras las puertas permanecieran en su lugar, las naciones no habrían podido entrar al Bet Hamikdash. Únicamente después de que las puertas fueron tragadas por la tierra, los enemigos pudieron ingresar al Bet Hamikdash. Esto está expresado con precisión en el pasuk: “Sus puertas se hundieron en la tierra”, y solamente entonces: “Él destruyó y quebró sus cerrojos”. Es decir, únicamente después de que las puertas se hundieron y fueron tragadas, las naciones tuvieron la posibilidad de destruir y quebrar el Bet Hamikdash. De esta manera se comprende perfectamente por qué los hijos de Kóraj entonaron un cántico. Al principio, los hijos de Kóraj pensaban que la tierra únicamente abría su boca para algo malo. Por tanto, creían que jamás podrían volver a subir, pues ¿cómo saldrían de la tierra, si esta no se abriría para beneficiarlos? Sin embargo, cuando vieron que las puertas del Bet Hamikdash habían sido tragadas por la tierra, comprendieron que aquellas puertas ciertamente volverán a salir en el futuro, cuando sea reconstruido el Bet Hamikdash. De ello concluyeron que la enseñanza de que la tierra no abre su boca para algo bueno se aplica únicamente a este mundo. Pero en el futuro, cuando todo el mundo alcance su reparación, la tierra volverá a abrir su boca también para algo bueno. En ese momento, ellos también podrán subir, pues la tierra volverá a tener una boca capaz de abrirse para el bien. Al comprender esta verdad, los hijos de Kóraj entonaron un cántico. Zera Shimshón, Meguilat Eijá, letra jet.


















