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Comentando la Perashá: Vaiejí

Hay un amor natural entre los hijos de Israel solo que necesitamos fortalecernos en la emuná para anular la envidia y alegrarnos también con otros que tienen éxito.
En esta semana vimos una gran alegría en el conjunto de Israel, que se alegraron con la alegría del Rav HaJasid Shalom Mordejai Rubashkin HI”O, que con la ayuda de Hashem Itbaraj lo liberó el presidente de U.S.A. de su encarcelamiento, tras una larga temporada que la generalidad de Israel se asoció a su sufrimiento y se ocuparon con sus rezos, esfuerzos propios y con dinero en pos de su liberación. En ese transcurso se vio abiertamente el esplendor de Israel, que de naturaleza todo iehudí es co-responsable uno con el otro de manera inusual, debido a la conexión espiritual que hay entre todas las almas de Israel.
Sin embargo es apropiado meditar, ¿por qué no vemos que cada uno de los hijos de Israel se alegre cuando ve otro iehudí que tiene éxito en su actividad comercial obteniendo suculentas ganancias?, solo en forma general habrá de aquellos que verán esto con mal ojo, e incluso hablarán mal, que todo es debido a que es mentiroso, ladrón o similar.
La respuesta a esto es: envidia. Cuando un iehudí se encuentra preso u otro sufrimiento, y no hay lo que envidiarle, entonces vemos en todos nuestros hermanos hijos de Israel la unión natural del pueblo de Israel, que lo juzgan para el lado del bien, y se preocupan por e él, y se alegran con él cuando sale de su sufrimiento. Pero cuando este iehudí se encuentra en un estado de riqueza y honor, entonces hay muchos que lo envidian, y la cualidad de envidia provoca que lo juzguen para el lado del mal, impidiéndoles que se alegren con su alegría.
Por eso dijeron nuestros sabios Z”L en la mishná tratado de Avot (4:21) que la envidia es una de las cosas que sacan al hombre del mundo, que debido a la envidia nunca está alegre con su parte, introduciéndolo constantemente en competencia con los otros, y provocando odio y divergencias, y anula la tranquilidad de su alma, pudiéndolo llevar a hacer cosas que destruyan toda su vida física y espiritualmente.
También las personas grandes pueden tropezar y caer en demasía a través de la envidia, como escribió el Tzadik, mi ancestro Rabí Itzjak Aizik de Komarna ZI”A en su libro Notzer Jésed sobre la mishná antes mencionada, que en los días del Baal Shem Tov ZI”A, había en la ciudad de Radom, Polonia, una persona grande que tenía envidia de sus hermanos porque se convirtieron en rabinos, y esto le provocó que caiga tanto hasta llegar a negar la existencia de D"s, y el Baal Shem Tov lo fue a ver, yendo en un solo día en forma milagrosa, e hizo que regrese en teshuvá completa.
Esta cuestión la encontramos en las parashiot de la Torá que leemos en estas semanas: Iosef HaTzadik tuvo el mayor éxito espiritual y físicamente, los Shevatim HaKedoshim tenían envidia de su hermano, esto los llevó a juzgarlo para el lado del mal, que él es un ególatra y que habla lashón hará y similares, hasta que determinaron que merece pena de muerte, y lo arrojaron a un pozo lleno de serpientes y escorpiones, y luego lo vendieron como esclavo,
Por eso después de venderlo desapareció la envidia, volvió y se despertó en ellos la unión de los hijos de Israel, y se percataron que se equivocaron en esto. Y entonces fueron a Egipto y cada uno entró por otro acceso, para buscar a Iosef, con la intención de rescatarlo con todo dinero que le pidan. Y cuando Iosef puso a Shimón en la cárcel hasta que traigan a Biniamín, se arrepintieron aún más por el sufrimiento que pusieron sobre su hermano Iosef, como está escrito (Bereshit 24:21): “Y dijeron cada uno a su hermano, pero somos culpables por nuestro hermano que vimos el sufrimiento de su alma al suplicarnos y no escuchamos, por eso vino a nosotros este sufrimiento”.
Pero después de todas estas cosas, cuando llegó en la práctica que Iosef se les dio a conocer, y de repente vieron que se convirtió en virrey, está dicho en el Midrash (Tanjumá, Vaigash 5), que primero quisieron matarlo enseguida, solo que vino un ángel y los dispersó. De esto vemos hasta donde llega la fuerza de la envidia, que en un instante puede voltear el corazón de la persona y juzgar a otros para el lado del mal.
Entonces les dijo a ellos Iosef, ahora no se entristezcan y no vean mal que me vendieron a mí acá, que ahora es el tiempo de volver y arrancar la cualidad de la envidia, no me sigan viendo con envidia y enojo por que a través de ustedes fui meritorio una grandeza como esta que me convertí en rey, “porque para alimento me envió D"s delante de ustedes” – todo es de D"s. Y con esto influyó Iosef en seguida en el principio del exilio de Egipto debilitar la fuerza de la envidia en los hijos de Israel y fortalecer la fuerza de la emuná, que con esto fueron meritorios de ser redimidos de Egipto.
Entonces el consejo contra la envidia es fortalecerse en la emuná, que todo es del cielo, y no hay persona que toque lo preparado para su compañero, solo cada uno recibe acorde a lo que necesita para cumplir su función en el mundo. Así como la mano izquierda no envidia a la mano derecha, y el pie no envidia a la cabeza, así tiene que ser los hijos de Israel como un solo cuerpo, y como está escrito antes de la recepción de la Torá (Shemot 19:2) “Y acampó allí Israel”, y explicaron nuestros sabios Z”L, “como una sola persona con un solo corazón”. Y mi santo ancestro Rabí Itzjak Aizik de Kaalov ZI”A dijo una insinuación, que el dicho de nuestros sabios (Avot 1:6) “Juzga a todo hombre para el lado del mérito”, tiene el mismo valor numérico (guematria) que “Oye Israel Hashem es nuestro D"s Hshem es uno”. Y es posible decir que la intención es como dijimos, que por medio de la emuná en Hshem Itbaraj, juzgamos para el lado del mérito a “todo hombre”, es decir a todos los hijos de Israel como constituyen un solo hombre.

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