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Para leer y reflexionar: Respecto de la hospitalidad.

Un hombre acudió a quejarse a Rabí Méndel de que no podía cumplir el mandamiento de ser hospitalario porque a su esposa no le gustaba recibir visitas, y siempre que traía gente a su casa esto originaba disputas que amenazaban su paz doméstica.
Dijo el rabí: "Nuestros sabios dicen: 'Agasajar a los huéspedes es una virtud mayor que agasajar a la Divina Presencia.
Esto puede parecemos exagerado. Pero debemos entenderlo correctamente. Se dice que cuando hay paz entre marido y mujer, la Divina Presencia se aposenta en sus mentes.
Por eso se afirma que agasajar a los huéspedes es más importante que agasajar a la Divina Presencia. Incluso si la hospitalidad destruye la paz entre un hombre y su mujer, el mandamiento de ser hospitalario sigue siendo más importante.''
Fuente: Cuentos jasídicos. Los Maestros Continuadores-I.




 


Homenaje a las víctimas del Holocausto

Relato tomado de la página de la Artista Tamar Zeitlin Art.
"Hace como tres años salí al centro comercial en Ramat Eshkol, cuando mi hijo de un año y medio estaba descansando en la carriola.
Cuando Él se acercó y miró la carriola vi una barba normal como todos los buenos abuelos sonríen a los bebés en los cochecitos, pero él tenía una mirada diferente y triste, no sonreía. 
Yo también tenía esto "cuando señala al niño pequeño". Los nazis nos decían que los lleváramos por la mañana al jardín de infantes pero al mediodía los niños no volvieron ”y luego se puso a llorar en voz alta frente a mí, lloró y lloré con él.
Y él llora y llora y la gente se junta y no entiende, señor ¿qué pasó? ¿Todo esta bien?
Y no se puede explicar.
El niño no regresó del jardín de infantes ...
Mi familia y la familia de mi esposo emigraron a los Estados Unidos antes de la guerra, nunca llegué a conocer a los sobrevivientes y su historia personal y de repente me encuentro en medio de un día normal un dolor de 70 años que sigue vivo gritando con cicatrices y heridas.
Dibujo y lloro, hay un niño que recordaré del Holocausto, un niño pequeño que no regresó del jardín de infancia.
Y un padre afligido llora y extraña".
Nota de redacción. Hasta aquí el relato. 
Poco a poco vamos perdiendo a los últimos sobrevivientes del Holocausto, pero las historias no se deben olvidar. 
Tampoco debemos permitir que (lo alenu) pase algo aunque sea mínimamente parecido.
No debemos permitir que la juventud, que los niños olviden.
Recordémosle, según su edad, lo que pasó, lo que no debe volver a pasar.
Este es un pequeño homenaje a todos los que dejaron su vida, en días del Holocausto, tan sólo por ser judíos.

 

 

Para leer y reflexionar: Ver la luz...

Ver la luz e identificar la oscuridad
Mientras que los amos egipcios hacían todo lo posible para humillar y deshumanizar a los judíos, quebrando sus espíritus y haciéndoles sentir que estaban condenados a ser esclavos de por vida, las mujeres judías duplicaron sus esfuerzos para inspirar en sus esposo un sentimiento de dignidad.
Estuvieron a la altura de este tremendo desafío e hicieron todo lo posible para hacerles sentir que NO eran esclavos sino "hombres de familia" y que podían ser felices y afortunados.
En otras palabras: las esposas judías inspiraron a sus esposos a ver la luz en la oscura cueva, para que así entendieran que la esclavitud no era la "nueva normalidad".
Fue este noble y valiente esfuerzo de las mujeres de Israel lo que impidió que los hombres judíos se resignaran a su condición de esclavos.
Fue gracias a las virtuosas mujeres de Israel, su coraje y su sabiduría para fortalecer nuestros espíritus en los momentos más difíciles de nuestra historia, que nuestra libertad de Egipto fue posible
Fuente: Halajá of Day- Rab Iosef Bitton.