Para leer en la mesa de shabat: La respuesta

Un gentil encontró a Rabi Ishmael y lo saludó:
Tu respuesta ya fue contestada- dijo Rabí Ishmael
Más tarde encontró con otro gentil que lo maldijo:
Tu respuesta ya fue dada- dijo Rabí Ishmael.
Entonces los discípulos que iban con él le preguntaron: - Respondiste lo mismo a aquel que te maldijo como a aquél que te bendijo, como puede ser?.
Yo me refería al versículo del Génesis (12,3): "Los que te bendigan serán benditos y los que te maldigan serán malditos" - Les aclaró Rabí Ishmael.
Anécdotas del Talmud y de Rabinos Famosos. Dr. Simon Moguilevsky (Ierush. Tratado Brajot,19).
 

Para leer en la mesa de shabat: Un día antes.

Existe una leyenda respecto a un Rabino que era constantemente atormentado por el primer ministro de una nación gobernada por un rey déspota.
Cierta vez el funcionario le dijo: - Veo que usted tiene todas las respuestas a lo que le pregunto y ya que es tan inteligente, dígame... ¿Cuando va usted a morir?
El Rabí se diócuenta de que estaba en un grave problema.
Si le decía una fecha lejana, el rey lo podría mandar a ejecutar con anterioridad, con lo cual probaría su equivocación. 
Obviamente si decía una fecha próxima, el déspota violento lo haría ejecutar de inmediato.
El Rabino pensó unos minutos y luego, con una sonrisa dijo:
-No sé exactamente cuándo, pero le puedo asegurar una cosa: Voy a morir un día antes que usted.
De más está decir que el primer ministro hizo los más grandes esfuerzos para que el Rabino siguiera viviendo por mucho tiempo. 
Fuente: Anécdotas talmúdicas y de Rabinos famosos. Rabino Dr. Simón Moguilevsky.
 



Para leer en la mesa de shabat: Una hermosa bendición

Rabí Najman comía en la casa de Rabí Itzak, cuando estaba por irse,Rabí Itzjak le pidió una bendición, a lo cual Rabí Najman le dijo:
- Te voy a relatar una parábola: Un hombre iba por un desierto hambriento, cansado y sediento. De repente encontró un árbol que daba hermosa sombra y pendían de él hermosos frutos y un pequeño arroyo corría debajo.
Después de saciar su hambre y sed, descansó a la sombra, se dirigió al árbol y le dijo: -¿Con qué te puedo bendecir? Que tus frutos sean dulces, lo son. Que tu sombra sea profusa, ya lo es. Que haya un arroyo a tus pies, ya lo tienes...
Lo único que te puedo desear es que todas tus ramas que se planten en otros lados, sean tan provechosos como  tú.
Y a ti, terminó Rabí Najman, a quien nada le falta, te deseo que tus hijos sean como tú.
Fuente: Anécdotas talmúdicas y de rabinos famosos. Dr. Simón Moguilevsky (Tratado Taanit 5).