Para leer en la mesa de shabat: El honor de un sabio
Rabí Yehuda, jefe del Sanhedrin y Rabí Jía iban por un camino y cuando llegaron a un lugar, preguntaron si residía allí algún sabio, para visitarlo.
Entonces les dijeron que había uno pero era ciego.
Rabí Jía dijo entonces que iría él solo a verlo, puesto que no correspondía que Rabí Yehuda, el jefe, lo viese.
Pero Rabí Yehuda fue igual y cuando se despidieron del sabio, éste les dijo: "Ustedes vinieron a ver a una persona a la que se le puede ver, pero él no ve. Sean pues merecedores de recibir a la Santa Presencia que ve, pero a quien no se puede ver.”.
-Mira-dijo Rabí Yehuda-si no hubiese venido contigo, me habría perdido de escuchar una bendición tan hermosa”.
(Tratado Jaguiga, 8)
Fuente: Anécdotas talmúdicas y de Rabinos Famosos. Rabino Dr. Simón Moguilevsky

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