Para leer en la mesa de shabat: Un consejo financiero

El emperador Antonino mandó un emisario a lo de Rabi Iehuda para que lo aconsejara sobre cómo hacer que el tesoro que menguaba cada día, creciese de nuevo.
Rabí llevó al emisario a un huerto y sin decir palabra alguna arracó remolachas grandes y plantó en su lugar remolachas pequeñas y lo mismo hizo con otras verduras.
Viendo que Rabí no decía nada, el emisario le imploró que por lo menos le diera una misiva escrita a lo que Rabí respondió: "No lo necesitas".
Cuando volvió el emisario, el emperador le preguntó si le había mandado alguna carta o le había dicho algo y al contestarle negativamente, le inquirió: ¿Qué hizo?
Entonces el emisario le contó respecto a las verduras que arrancó y plantó.
-Ahora entiendo!- dijo Antonino, e inmediatamente destituyó a sus antiguos gobernadores y colocó nuevos en su lugar, que trajeron nuevas riquezas a las arcas reales.
Fuente: Historias del Talmud. Dr. Simón Moguilevsky (Tratado Avodá Zará).