Para leer y reflexionar: Pecados contra el Eterno

Los pecados contra el Eterno, si se arrepiente, le son perdonados, pero los pecados contra el prójimo, el Eterno no perdona, salvo que pida perdón al que dañó.
Rabí Iosí Hacohen dio un ejemplo al respecto: -Una persona pidió un préstamo a otra y juró por la vida del rey, en su misma presencia, que lo devolvería en una fecha establecida. Cuando llegó dicha fecha y como
no podía devolver el préstamo, corrió a ver al rey y le pidió misericordia.
El rey le respondió: ”-Te perdono el haber jurado por mi vida, pero en cuanto a la deuda, tienes que arreglarte con el damnificado”.
Fuente: Acnédotas Talmúdicas y de Rabinos Famosos. Dr. Simón Moguilevsky.


 

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