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Estudiando los 10 Mandamientos (4)

Cuando el pueblo de Israel vio que Moshé tardaba en regresar del Monte Sinaí hicieron un ídolo, un becerro de oro. En la inauguración oficial de esa nueva "religión", similar a la religión de los egipcios que adoraban animales, declararon: "Ele ELOQUEJA Israel", "Este es tu D"os, Israel".
Es interesante observar que, consciente o inconscientemente, utilizaron la misma expresión que Hshem utilizó en el primer mandamiento cuando dijo "Anojí HaShem, ELOQUEJA", Yo Hshem, soy tu D"s".
Evidentemente la intención NO era reemplazar a Hshem por un becerro de oro. El pueblo judío seguía creyendo en D"s. Pero no todos estaban conformes con que Hshem sea "ELOQUEJA": un D"s al que uno "sirve" comportándose con integridad y con una conducta moral intachable...
El becerro de oro era un "ELOQUEJA" completamente diferente. Para "servirlo" el pueblo se emborrachó y se entregó a la lujuria y a la promiscuidad. Esa es la forma de adorar a los ídolos paganos.
Este detalle es revelador y muy relevante para comprender la naturaleza de nuestra Emuná o fe judía. Más allá de lo obvio, la principal diferencia entre servir a Hshem y servir al becerro es que el becerro de oro NO habla, no se revela, no demanda nada, no se mete en lo hago o dejo de hacer. Mientras que Hshem exige que practiquemos la kedushá, que obedezcamos elevándonos y controlando nuestros impulsos, al becerro de oro se lo adora justamente obedeciendo a los más bajos instintos. El becerro de oro NO se entromete en mi vida privada. No tiene demandas éticas ni espirituales. Al igual que los dioses griegos o romanos, sólo me pide que de vez en cuando le ofrezca algún sacrificio, para satisfacer SUS apetitos...
Albert Einstein, un gran científico y alguien que ayudó al Estado de Israel, creía en D"s, pero a su manera. No creía en el D"s de Abraham, Itzak y Iaacob, un D"s "personal", es decir, que nos indica qué debemos hacer con nuestras vidas.
El d"s de Einstein y de muchos individuos progresistas o liberales, es el sabio creador del mundo, pero no se mete en lo que yo hago o dejo de hacer. Es como el d"s de Aristóteles que creó el mundo y luego lo abandonó a su suerte. O el d"s pasivo que Espinoza que es todo (o nada) a la vez, pero que no tiene una voluntad específica, o si la tiene no la manifiesta. La paradoja es que millones de individuos creen en D"s, pero se relacionan con Él ח"ו como si se tratara del becerro de oro: no piensan que necesariamente hay que obedecer Su voluntad.
El primer mandamiento, por el otro lado, deja muy en claro que Hshem no es sólo el Creador. Él es también quien define qué está bien y qué está mal. La forma judía de relacionarnos con D"s pasa en primer lugar por la obediencia a Sus mandamientos. Por observar el código de conducta que Él estableció. Nuestra relación con Hshem, tal como la relación entre esposos o entre padres e hijos, consiste en una serie de derechos y obligaciones.
Siguiendo el primer mandamiento, nosotros, el pueblo de Israel, demostramos nuestra creencia y amor por D"s, obedeciendo Su voluntad. 

Fuente Halaja of the Day. Rab. Yosef Bittón, Comunidad Ohel David Ushlomo, 710 Shore Boulevard, Brooklyn, NY.



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