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Comentando la Perashá: Jukat

Entregarse en manos de la sabiduría

Estamos nosotros obligados a escuchar la Voz de Hshem y cuidar Sus Mitzvot, aunque éstas no aparezcan entendibles frente a nuestros ojos. Por ejemplo: el Jok de Pará Adumá; Sha-atnez (La prohibición de vestir lana junto con lino); Kil'ayim (La prohibición de sembrar vegetales injertados), etc., los cuales, aun sin que nosotros sepamos sus motivos, estamos conscientes de que el Rey del Mundo sí los conoce, y si Él ordenó que lo hagamos, sin duda es para nuestro bien.
Esto se compara a un rey que sale a la guerra con su ejército para conquistar una ciudad, y él mismo conduce estratégicamente a sus soldados. Por dónde entrar; cómo atacar; cuál de los frentes reforzar, todos los detalles de los movimientos militares, salen de la boca del estadista. Y los soldados, gracias a que obedecen las indicaciones de su conductor, salen victoriosos de la contienda. Si a alguno de los reclutas se le ocurre preguntar la razón por la cual el ejército está tomando ésta u otra actitud, se le contestará que no es necesario saberlo. Sólo es suficiente confiar plenamente en la sabiduría del rey, quien seguramente, si así lo ordenó, será para beneficio de todos y para obtener el éxito esperado.
De la misma manera, no es menester saber los motivos de las Mitzvot. Éstas no tienen otro objeto que el de beneficiar al Am Israel, único Pueblo que las cumple con la Emuná (Fe) plena, depositada en Hshem.


               (Rabí Biniamín MiZlozitz-Séfer Orzar Mishlé Jasidim 1/42)
                                                                                                                                       
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