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Comentando la Perashá: Ree


EN EL CIELO CUMPLEN LA BENDICIÓN DEL TZADIK AL HOMBRE ACORDE A COMO ESTE CUMPLE LAS PALABRAS DEL TZADIKZADIK

Porque se levantará dentro tuyo un profeta o soñador y te dará una señal o maravilla. (13:2)


Es necesario entender por qué está escrito “y te dará” como si te diera una cosa, y no está escrito simplemente “y hará”.
Sin embargo recuerdo de los tiempos de estudiante en mi juventud en la Ieshivá de Belz en Tierra Santa, un hecho que ocurrió con Rab Aharón de Belz (Su mérito nos escude), que una mujer recibió de él una bendición para curación completa de su hijo enfermo, pero después se desesperanzaron los médicos y dijeron que era imposible que se cure, y fue la mujer al Rab (Su mérito nos escude), y lloró delante de él para que genere una salvación para su hijo, así como la bendijo que tenga curación completa. Se paró el Rab y dijo: “¿Acaso soy un ángel?”, entonces ella contestó: “¡El Rebe es más grande que un ángel!” cuando escuchó esto el Rab (Su mérito nos escude), pidió que le digan nuevamente el nombre del enfermo, y lo bendijo, y se sanó completamente.
Y ciertamente en verdad el tzadik es más grande que un ángel, como dijeron nuestros sabios (de bendita memoria), (Moed Katán 85 a), ‘todo el que enseña a un hijo de una persona ignorante Torá, incluso HaKadosh-Baruj-Huh emita un decreto, este se anula para él, y así dijeron (Babá Batrá 116 a) ‘todo aquel que tenga un enfermo en su casa, vaya a lo del sabio y pida por él misericordia’, pero se requiere para esto que la persona tenga una fe completa en la fuerza de los sabios de Israel, ya que la fuerza de la emuná (fe) ayuda a atraer la salvación, por eso no bendijo Rabí Aharón de Belz (Su mérito nos escude), a la mujer nuevamente sino hasta ver que tenía fe en los sabios, y es sabido sobre muchos tzadikim que dijeron que producen grandes salvaciones con sus bendiciones solo a aquellos que tienen fe en los tzadikim.
A veces cuando una persona va a pedir una bendición del sabio, el sabio le indica que reciba sobre sí alguna cosa en el servicio al Creador, tiene el hombre que saber, que las palabras de los sabios y líderes de Israel en cada generación vienen del cielo, que ponen en su mente qué decir a cada uno, siendo esto una especie de pequeña profecía, como dijeron nuestros sabios (de bendita memoria), (Babá Batrá 12 a), desde el día que se destruyó el Bet-HaMikdash se retiró la profecía de los profetas y se la otorgó a los sabios.
Similar a esto escuché de un jasid anciano, Rev Abraham el Shojet, que el Santo Rebe autor del libro Dibré Iejezkel, de Shinawe (el recuerdo del justo para bendición) pasó un Shabbat en la ciudad de Siget, y lo honró el Santo Rebe de Siget, autor del libro Itav Lev (el recuerdo del justo para bendición), que diga unas palabras de Torá en la tercer comida sabática, y contestó el Santo Rebe de Shinawe que no se dice sino lo que se otorgó del cielo. Le dijo el Santo Rav de Siget, entonces diga lo que le dijeron del cielo. Dijo el Santo Rav de Shinawe, lo escrito (Moed Katán 17 a en base a Malají 2:7) ‘si el Rab se parece a un ángel del D"s de las huestes pidan Torá de él’, la intención de la comparación entre Rab y ángel, que el Rab dice y hace solo lo que le dicen del cielo, así como el ángel hace solo lo que dictaminan para él desde el cielo, siendo esta la explicación del versículo (Bamidvar 30:2) “Y habló Moshé a las cabezas de tribu de los hijos de Israel diciendo” – que habló Moshé respecto a lo que los dirigentes de las tribus digan a los hijos de Israel, que hay que saber que – “esta es la palabra que ordenó Hshem”. Cuando concluyó el Santo Rab de Shinawe este dicho, contestó el Santo Rab de Siget y dijo, esto es ciertamente una enseñanza del cielo que le dijeron desde el cielo decir.
La prueba verdadera para ver si una persona tiene emuná (fe) en los sabios que todas sus palabras son del cielo, es cuando el sabio le dice a la persona aceptar sobre si alguna cosa que le es difícil, que entonces acorde a la magnitud de la fe que tiene se esfuerza en cumplir las palabras del sabio, que solo si tiene emuná (fe) que el sabio es como un profeta que por su intermedio le avisan desde el cielo en qué cosa debe fortalecerse, entonces recibe sobre si las indicaciones del sabio con corazón completo, esforzándose con todas sus capacidades de cumplirlo siempre completamente y de lo mejor.
Por eso el iétzer-hará (instinto del mal) se esfuerza para que las personas escuchen las palabras de quienes desprecian a los sabios de Israel que se encuentran en cada generación, los que hablan sobre los tzadikim con soberbia y despreciativamente como si estos fueran poseedores de imaginación y sueños de la vieja generación, que no tienen sus palabras y bendiciones ninguna validez e importancia, y el cuño de estas palabras introduce en el corazón del oyente o lector dudas en la fe en los sabios, y por medio de esto, en un momento de pruebas la persona menosprecia lo que recibió sobre si en base a la indicación del sabio, y no se esfuerza en cumplirlo a la perfección, y por cuando que muestra con esto su faltante en la fuerza de la emuná completa, en verdad no tiene el mérito que se proyecte después sobre él la bendición del sabio en forma completa, y en lugar de entender y culparse a sí mismo por esto, va y culpa al sabio.
Sumado a esto que el que menosprecia las indicaciones del sabio mella la fuerza de la emuná que proyecta las salvaciones, también provoca con esto que desde el cielo se comporten como él y menosprecien las palabras del tzadik dichas para su bien, como es sabido el dicho de nuestros sabios (de bendita memoria), (Sanhedrín 90 a), que todas las conductas de HaKadosh Baruj Huh son en espejo, y así está traído en los libros santos (Kedushat Leví, Nasó; y otros) que el Baal Shem Tov (su mérito nos escude) solía reprender al mundo siempre con el versículo (Tehilim 121:5) “Hshem es tu sombra”, así como la sombra hace todos los movimientos en concordancia con los movimientos de la persona, así el Creador Bendito Él, figurativamente hace lo que el hombre hace. Y así está traído en nombre del Santo Rab, Rabí Itzjak Aizik de Zidichov (su mérito nos escude), que dijo cierta vez a su gente: “Preste oídos el cielo y hablaré” (Devarim 32:1) – cuándo escucharán en el cielo las palabras de plegarias y bendiciones que hablaré, “Y escuchará la tierra los dichos de mi boca” – cuando me escuchen acá en la tierra en este mundo.
En base a esto es posible explicar el versículo acá, Porque se levantará dentro tuyo – que se levantará en tu interior duda sobre el tzadik sabio, si es él profeta – que tú tienes que cumplir sus palabras, o soñador – que es posible menospreciar sus palabras, entonces sabrás, y te dará – que puso en tus manos su bendición, que depende de tus actos cuanto se efectivizará la bendición, si será solo una señal – que esto es un impacto pequeño, o maravilla - que es algo de alto impacto de manera sorprendente, por eso recuerda cumplir completamente y esplendorosamente todo lo que aceptaste en base a las indicaciones del sabio para tu bien, que a través de esto se cumplirá en ti su bendición completamente incluso fuera de los parámetros de la naturaleza.
Fuente Kaalov Argentina.

 




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