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Comentando la Perashá: Nitzabim- Vaielej

Es necesario cumplir las mitzvot en público y es imposible perder nada de esto

"Y los pondrá Hashem delante de ustedes y le harán a ellos como toda la mitzvá que les ordené hacer. Fortalézcanse y pónganse firmes, no teman y no se atemoricen por ellos porque Hashem tu D-os es el que va contigo, no te debilitará y no te abandonará (31:5-6)"
Hay personas que cuando están con la gente, se preocupan de ocultar y no destacar el hecho que son iehudim que cumplen Torá. Este formato llega de la escuela del renegado Mendelsohn, el padre del movimiento reformista, que acuñó el dicho: “se iehudí en tu casa y persona al salir”. Los reformistas aseguraron que este dicho traería una gran salvación a Israel, y con esto se anularía el antisemitismo, que por medio del acercamiento y asemejarse a los gentiles, y la anulación del cumplimiento de los preceptos, dejarían de menospreciarnos y odiarnos.
Su camino torcido brota de una falta de emuná (fe) completa en Hshem, porque el que tiene emuná (fe) en verdad anda confiado en su camino sin impresionarse para nada de los mofadores, y sabe que todos los sufrimientos de las naciones del mundo son por la Supervisión Divina del cielo, y el cumplimiento de las Mitzvot del Creador no pueden provocarle ninguna pérdida.
Ciertamente en la época del holocausto, se pulverizó su postura a los ojos de todos, a la hora que precisamente en la cuna de la cultura reformista, en esa tierra en la que más se asemejaron a los gentiles, el terrible holocausto salió como en un decreto del cielo, precisamente, de la nación germana, a la que se acercaron los reformistas y se asimilaron entre ellos, que decretaron la muerte a todo aquel que tenga sangre judía, sin ninguna distinción entre laico o religioso, y no les sirvió de nada lo que se apartaron del camino de la Torá.
Tenemos que aprender de todo esto, alejar por demás la idea del movimiento reformista, que con nuestros ojos vimos el gran holocausto espiritual de la asimilación terrible que trajeron en sus lugares. Y es necesario recordar el primer inciso del Shulján Aruj: “No avergonzarse delante de las personas que se burlan de uno en su servicio a Hashem”. Está prohibido al hombre conformarse con el temor del cielo ocultamente, - con esto de comportarse como un iehudí probo en su casa y en el Bet-HaKneset -, sino está obligado a mostrar su judaísmo y temor del cielo también abiertamente hacia afuera a la hora que entra en contacto con el amplio mundo. Y no pensar que por esto lo menospreciarán y no querrán hacer con él un negocio y similares, o que los que odian a los iehudim o la religión lo dañarán, solo hay que recordar que es imposible perder por el cumplimiento de las Mitzvot.
Y también en momentos de sufrimiento, cuando Hshem se oculta, que le parece a la persona como si perdiera por el cumplimiento de las Mitzvot, si se fortalece en la emuná (fe) sabiendo que dentro del ocultamiento se encuentra la Divinidad, entonces se anula dicho ocultamiento y ve que no pierde nada. Y está traído en los santos libros (Ben Porat Iosef,Pág. 126, y más), que el Baal Shem Tov (su mérito nos escude), dijo un ejemplo, pareciéndose esto a un padre que es rey, que se oculta por medio de varias murallas ilusorias, y entre murallas se ve como si hubiese terribles bestias atemorizantes, ya que el rey quiere ver cuanto el hijo se esfuerza para llegar a él. Y el hijo que quiere acercarse a su padre, se asombra cómo puede ser que su padre se aleje de él tanto, y se esfuerza en acercarse a su padre, y cuando ve murallas muy grandes sin ninguna puerta, piensa cómo es posible que su padre se haya alejado tanto hasta que no se puede llegar delante de él, y por el gran sufrimiento clama “¡Padre! ¡Padre!” y al instante el padre se le presenta resplandeciente, mostrándole que todo era una ilusión, y no hay murallas ni espantosas bestias.
En esta cuestión se cuenta, que cuando el santo Rav, Rabí Iosef Itzjak de Lubavitch (el recuerdo del justo para bendición) se ocupaba de la difusión de la religión en Rusia en contra de las leyes del comunismo que prohibieron hacer esto en público, y lo pusieron en la cárcel de Shpalerki, que era un lugar terrible y muy espantoso como es sabido, entonces decidió en su pensamiento con firmeza, que por cuanto que fue apresado por difundir Torá y judaísmo, y los malvados son del lado de la impureza que su fuerza es solo ilusión, por eso los anulará y no se doblegará a ellos por ninguna cosa.
Y ciertamente no se impresionó de los policías e inquisidores, y cuando le ordenaron que se saque su Talit Katán, no acató a sus palabras, y así durante todo el tiempo no se doblegó ante nada. Incluso cuando ocurrió el milagro y vinieron a comunicarle su liberación sorprendente, y el orden en la cárcel era que el preso tiene que pararse cuando el carcelero tiene que comunicarle algo, el Rebe se negó a pararse, porque el pararse es aceptar la potestad sobre él y no quiso aceptarlo, y para gran asombro ellos se sumieron a él por completo, cumpliéndose en él las palabras del versículo (Kohelet 8:5) “Quien cuida una mitzvá no sabrá de nada malo”.
Y es posible decir que esta es la intención del versículo acá, “Y los pondrá Hshem delante de ustedes” – cuando Hashem ponga delante de ustedes a quienes odian la religión, que están llenos en todo su corazón con un odio grande y poderoso por demás en contra de ustedes, “y le harán a ellos como toda la Mitzvá que les ordené” – hagan delante de ellos abiertamente todas las Mitzvot de Hshem de forma completa, y no se impidan de hacer algo por miedo, solo “Fortalézcanse y pónganse firmes, no teman y no se atemoricen por ellos porque Hashem tu D"s es el que va contigo, no te debilitará y no te abandonará”.



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