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Comentando la Perashá: Vaishlaj

Y levantó sus ojos y vio a las mujeres y los niños y dijo, ¿quiénes son estos para vos? Y dijo los niños con los que congració D"s a tu siervo. (33:5)
Hace unos veinte años tuvimos el mérito que se funde el importante sistema de “Avot uBanim”, que en su marco se reúnen padres para estudiar con sus hijos todas las semanas a una hora específica. Y Baruj Hshem, que desde entonces hasta hoy esto sigue expandiéndose cada vez más en todas las diásporas de Israel, y últimamente recibí la noticia por parte del Rav Iosef Shalom Tenenboim, director de “Avot uBanim” en U.S.A., que en Estados Unidos solamente estudian en el marco de “Avot uBanim” más de veinte mil niños, así se aumente.
Esto es una gran bondad del cielo, de asistir en fortalecer el buen vínculo entre padres e hijos, en una época donde las pruebas de la generación arrastran a muchos hijos a alejarse de sus padres, como para mi pesar me topé en lugares alejados muchos jóvenes, entre ellos también hijos de rabanim y rashei ieshivot, que se escaparon de sus padres, decayendo hasta el estrato más bajo, fumando drogas y demás cosas despreciables.
Toda persona tiene que saber, que en verdad no puede asegurar con sus propias fuerzas el cuidado de sus hijos que no se arrastren tras los malos vientos que soplan en nuestro tiempo fuertemente. Solo si hace lo que está en su mano para esto, entonces Hshem Itbaraj lo ayuda. Por eso tiene que esforzarse en cumplir lo que ordenó Hshem en su Torá de hacer en pos de la educación de los hijos, incluido el estudiar Torá con ellos.
En este tema escribió el Admur de Papo (el recuerdo del justo para bendición) autor del libro ‘Vaiejí Iosef’ (en el prólogo al libro Vaiagued Iaakov, Vaikrá), que escuchó de boca de Rabí Aharón de Belz (el recuerdo del justo para bendición) en nombre de su Padre Rabí Isajar Dov de Belz (el recuerdo del justo para bendición), que encontramos que la mayoría de los exégetas que enumeran las seiscientas trece mitzvot, consideran la mitzvá de acción del estudio de la Torá del versículo “y le enseñarás a tus hijos” de la perashá Vaetjanán, junto con la mitzvá que estudie el padre con sus hijos, incluso que antes de esto ya hay varios versículos referidos a la obligación de estudiar Torá, porque quisieron indicar con esto que la persona no se libera de su obligación de la mitzvá del estudio de Torá cuando estudia solo si no es que estudió también con sus hijos.
Y cuenta Rabí Aharón de Belz ZZ”L, que su padre Rabí Isajar Dov de Belz ZZ”L, tenía un tiempo específico fijo para estudiar con sus hijos todos los días, e incluso cuando esperaban afuera cientos de personas, apretados y parados esperando entrar a su despacho, no anulaba esto.
Y así escuché de mi abuelo el Admur Rabí Isajar Dov Rokéaj de Linsk (el recuerdo del justo para bendición), que cuando era un niño pequeño de unos ocho años aproximadamente, vivía con su abuelo en la ciudad de Belz, y estudiaba junto con el nieto de Rabí Iehoshúa de Belz (el recuerdo del justo para bendición), y era la costumbre de Rabí Iehoshúa examinar todos los Shabbat a todos sus nietos con sus compañeros, por eso todo Shabbat después del mediodía los examinaba a ambos, y después les daba frutas. Es apropiado meditar, que mi abuelo nació en el año 5642, en el momento que Rabí Iehoshua ya era de los grandes de la generación, y aun así dedicaba de su preciado tiempo para dedicarse por sí mismo a examinar a todos sus nietos con sus compañeros para criarlos en la Torá y educarlos, para cumplir lo dicho (Devarim 4:9) “Y le harás saber a tus hijos y los hijos de tus hijos”.
Y está traído en nombre del santo Rav de Shinawe (el recuerdo del justo para bendición), autor del libro ‘Dibrei Iejezkel’, que cuando un padre cumple por sí mismo la mitzvá de “y enseñarás a tus hijos” y estudia Torá con su hijo, tiene este estudio fuerzas especiales para generar una influencia potente sobre el alma del niño, para grabar en él las palabras de la Santa Torá con la ayuda de Hashem, por eso invierte el ietzer hará cuantiosos esfuerzos para impedir que el padre enseñe Torá a su hijo.
Sumado a esto, hay otra propiedad en el estudio del padre con el hijo, que esto provoque que el hijo ame a su padre con un amor grande, como un alumno ama a su Rav que lo lleva a la vida del mundo venidero. Y este es un amor limpio que no depende de alguna cosa temporal, por eso no se anula incluso cuando el hijo ya no depende de su padre, y con la ayuda de Hashem causa que no se una a compañeros no buenos con los cuales su padre no está contento.
Esta cuestión la hallamos en nuestro patriarca Iaakov, que cuando vinieron y le contaron que Todavía Iosef vive, y es rey en Egipto, en principio no quiso creer que está vivo y se mantiene en su rectitud, tras estar largos años sólo dentro de las pruebas de la tierra de Egipto que era un lugar de impureza. Pero cuando le transmitieron la señal que les entregó Iosef, que antes de su separación estudió con él Iaakov el tema de “Eglá Arufá”, entonces les creyó, porque con eso recordó la fuerza de la Torá que estudió con su hijo, que esto trae una protección superna sobre el hijo por el largo de los días.
Y acorde a esto se puede explicar lo escrito en la perashá de la semana en el relato del encuentro de Esav con Iaakov y su familia: “Y levantó sus ojos y vio a las mujeres y los niños y dijo, ¿quiénes son estos para vos?” – Esav se asombró y preguntó a Iaakov, después que viviste tantos años en la casa de Labán, dentro de Padán Aram, que era un lugar de gente malvada, cómo llegó a tu mano el cuidar a toda tu gran familia, que todos permanezcan contigo y estén acá junto a ti. “Y dijo los niños con los que congració D-os a tu siervo” – Iaakov Avinu contestó, lo que los niños permanecieron conmigo, es un regalo que me dio D-os, debido a que yo me comporto como un siervo que cumple las órdenes de su amo, que cumplo la mitzvá de “y enseñarás a tus hijos”, y en mérito a esto Hashem los cuidó.
Siendo esta una lección para cada uno de los hijos de Israel, incluso aquel que está muy ocupado en cuestiones de la comunidad y particulares, incluso estudien la mayor parte del tiempo sus hijos con otros, hay que esforzarse de cumplir también la cuestión de “es más mitzvá con él que con su emisario”, y fijar algún curso para estudiar las palabras de la Santa Torá con cada uno de sus hijos, por lo menos una vez por semana, como hacen muchos hoy en el marco de “Avot uBanim”. Y hacer esto con gran alegría, porque por medio de esto será meritorio de ver mucha satisfacción y alegría de todos sus hijos, y serán todos meritorios a todas las berajot escritas en la Torá HaKedoshá.

Fuente: Admur de Kaalov 

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