Para leer en la Mesa de Shabat: Paciencia


Un maestro, aparte de conocimientos, tiene que tener mucha paciencia. Rabí Preida tenía un alumno al que tenía que  repetirle cuatrocientas veces cada lección hasta que la entendía. Un día  fue llamado para un asunto tal, que realizarlo constituiría una verdadera mitzvá. 
Antes de irse, le enseñó la lección al alumno las consabidas cuatrocientas veces, pero el joven no la entendía. Rabi Preida le preguntó  por qué esta vez era diferente a las otras y el alumno contestó:
-Desde el momento en que escuché que ud. había sido llamado  para cumplimentar una mitzvá, mi atención se dispersó , porque tenía miedo de que en cualquier momento se iba a levantar e irse".
Rabí Preida le dijo que pusiera atención y le enseñó de nuevo las cuatrocientas veces. Luego se escuchó una voz celestial que preguntó a Rabí Preida: ¿prefieres que se te agreguen cuatrocientos años a tu vida o que tú y tu  generación merezcan el Otro mundo? Rabi Preida prefirió la segunda.. Y el Eterno dijo "otorguenle las dos"
Fuente: Anécdota talmúdicas y de rabinos famosos. Rab. Dr. Simón Moguilevsky. (Tratado Eruvin 54b).