Para leer en la mesa de Shabat: Etrog, lulab, hadas y arabá

Etrog, lulab, hadas y arabá...

¿Qué tienen de especial estas 4 plantas?
El Rab Sa'adia Benzaquén, z"l, solía decir que estas plantas representan el reino vegetal porque las 4 son perennes, es decir, que no mueren ni pierden sus hojas cuando llega el invierno. Esto es particularmente especial en el etrog, un fruto cítrico, que como explica la Guemará, permanece en su árbol durante todo el año.
Estas 4 plantas, además, crecen en 4 zonas completamente diferentes. El etrog crece en los valles, el lulab (palmeras) en el desierto, el mirto (hadas) en las montañas, y la arabá (sauce) en las orillas de lagos y ríos.
Además estas plantas se secan a un ritmo completamente distinto.
La planta que más rápido se seca es la 'araba. Las ramas de sauce, una vez cortadas de su árbol se secan en cuestión de días. En muchos casos, no sobreviven ni siquiera los 7 días de Sucot (D"s no lo permita).
Luego están las hojas de mirto, hadás, que demoran unas semanas en secarse por completo.
El lulab, la rama de palmera, se seca muy lentamente. No tarda semanas sino meses en secarse. Hay una costumbre (que algunos Yehudim aún conservan y que viene de los tiempos en que se horneaban las matsot en hornos de leña) de conservar la rama de lulab para usarla junto con la leña que se utiliza para hornear las Matsot en Pesaj, 6 meses después de Sucot.
Y finalmente tenemos el etrog. Hay varios elementos que hacen del etrog un fruto especial, pero quizás lo más característico del etrog es que es una fruta que nunca se descompone, y puede durar por años. Si uno deja, por ejemplo, un limón por algunos días al aire libre o fuera de la heladera, inevitablemente se va a descomponer. El etrog, sin embargo, nunca se pudre ni se descompone. Y si uno deja un etrog en una cajita o incluso al aire libre, si bien se achica y pierde su color, el etrog dura y hasta preserva su aroma, no durante meses sino durante años.

Acaso su elección denota algo más?
Veamos: Uno de los temas fundamentales de la fiesta de Sucot es el agua/lluvia. Durante Sucot comenzamos a agradecer a HShem por la lluvia y también rezamos pidiendo tener un año de precipitaciones generosas y en su debido tiempo. Estas 4 plantas representan una relación de dependencia distinta del agua que necesitan. Y en el caso del etrogy la araba, una relación en extremos opuestos, hacia el agua/humedad que conservan o pierden en su interior.
Dice el pasuk: "Y tomaréis en el primer día [de Sucot] un fruto de árbol cítrico (etrog), rama de palmeras (lulab), rama de mirto (hadas) y sauces de los arroyos ('araba). Y te alegrarás delante de HShem, tu D"s, durante siete días " (Lev. 23).
La Torá primero menciona al etrog, luego al lulab (hoja de palmera), luego a los hadasim (mirto), y luego la 'araba (sauce). Es decir, hay una mención progresiva en cuanto a la rapidez en la que estas plantas se secan. Se mencionan más tarde, a la que más rápido se seca y viceversa.
Quizás la Torá nos quiere enseñar la diferencia entre el justo y el malvado, la solidez de las acciones del justo y la naturaleza efímera de los valores del hombre que no tiene rumbo y es arrastrado por los vientos de turno. El Etrog, que fue identificado por los Sabios con el judío ideal, dedicado al estudio y a la práctica de la Torá, no se “marchita” rápidamente. Como dice David haMelej en Tehilim 1: 3: “El justo será como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y sus hojas jamás se marchitarán". Mientras que el malvado, identificado por los sabios con la ‘araba será "como la cáscara seca, que es arrastrada [contra su voluntad] por el viento”.
Adaptado de: Halajá of the Day. Rab.Yosef Bitton