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Para leer en la mesa de shabat: Soy un trapero pero no un trapo

Rabí Israel Baal Shem Tov, deseaba profundamente conocer a la persona que iba a compartir con él el mundo venidero.
Una vez, cuando se acostó a dormir, soñó que finalmente conocía a aquella persona, y que ésta vivía en un pueblo cercano de allí.
A la mañana siguiente, cuando Rabí Israel Baal Shem Tov se despertó, vistió rápidamente sus ropas y se dirigió al pueblo donde aquel hombre supuestamente vivía.
Grande fue su sorpresa cuando al mirar por la ventana, observó a una persona sucia y desprolija, que comía en forma verdaderamente desagradable.
Sorprendido el Baal Shem Tov por la conducta de quién habría de estar con él en el mundo venidero, se dirigió al Beit Midrash para estudiar un poco de Torá, y calmar su espíritu de la gran sorpresa que había tenido.
Luego de algunos días, decidió volver a la casa de su futuro “compañero del mundo venidero”, resuelto a investigar los méritos y acciones que dicha persona tenía.
Golpeó la puerta de su casa, se presentó ante su dueño y le contó el contenido de su sueño. Posteriormente le pregunto acerca de su vida y de su accionar.
El dueño de casa, si bien no sabía exactamente cuales eran sus méritos, pensó que quizás había algo en su conducta que posiblemente era valioso a los ojos de D"s.
Se dirigió pues al Baal Shem Tov y así le dijo: “Mi padre, que en paz descanse, era un judío sumamente justo, pero extremadamente bajo y delgado. El viajaba de pueblo en pueblo y vendía trapos. Un día, un grupo de cosacos lo detuvieron en el camino, y lo intimidaron a besar una cruz que ellos traían.
Mi padre, continuó relatando el dueño de casa, se rehusó a besar a aquella cruz. Los crueles cosacos, al ver la obstinación de mi padre, comenzaron a pegarle duramente con sus puños y a azotarlo con sus palos y látigos. Él continuó rehusándose y ellos continuaron pegándole.
¿Cómo debe de comportarse un judío en un momento así? Un judío debe santificar el nombre de D"s y no aceptar besar a aquello que para él representa la idolatría. Los cosacos le decían: “Nashek Iehudi Metunaf” – “Besa la cruz asqueroso judío”. Mas mi padre, se negó una y otra vez a hacerlo.
Mi padre era un judío pequeño y delgado. Luego que le pegaron y azotaron hasta prácticamente matarlo, le dijeron por última vez: “ o besas a la cruz o te quemaremos vivo”.
Mi padre era un trapero igual que yo. Se dirigió a ellos y con sus últimas fuerzas les dijo: “Yo soy un trapero pero no un trapo, y al símbolo que representa a vuestro dios yo no besaré”.
Tomaron los cosacos violentamente a mi padre, lo ataron a un árbol y lo prendieron fuego. El fuego ardió unos breves minutos y luego se apago.
A partir de aquel momento, decidí comer y comer para ser grande y fuerte, para que si -D"s no lo permita- un día llegan los cosacos y me obligan a abjurar de mi fe, mi cuerpo arda por un largo tiempo, para que los cosacos y todo el mundo sepan, que a un judío no se lo puede quemar tan fácilmente …”.
El Baal Shem Tov dijo entonces: ahora entiendo el mérito que he de tener al poder compartir el Mundo Venidero contigo …
Fuente: Cuentos judíos inspiradores. Mashuah. Israel y judaísmo.

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