Código 40: Labán-"No todo lo que brilla...es blanco"

ARCHIVO PERSONAL:
Año: 2048
Título: Suegro de Yaacob, Padre de Rajel, Leá, Bilá y Zilpá, Abuelo de Bilám
Experto en Brujería

APRENDIZAJE APLICADO EN LA ACTUALIDAD:

Yaacob reúne a la familia después de estar tantos años trabajando en casa de su suegro Labán; quién le reclama a Yaacob: “¿porqué no me dijiste que te ibas, no me permitiste saludar a mis hijas, te las llevaste como cautivas, te podría haber despedido con alegría”. Mas adelante el jumash cuenta que Laván le propone hipócritamente a Yaacob “hagamos un pacto de paz, ya que mi intención nunca fue dañarlos “, Yaacob accedió y trajo una enorme piedra como testimonio.
Si pensamos en Esav, lo primero que se nos viene a la mente es que era malvado, hasta llegamos a asociarlo con el color rojo, de violencia, de peligro; En cambio, a Labán lo personifica el color blanco, protegernos de Labán es más complejo ya que a veces está escondido en lo que parece pureza, o que busca la paz.
El color blanco es la ausencia de color, el color blanco neutraliza. Lo que hizo Labán fue nulificar nuestro valor sobre el judaísmo, al mostrarse espiritual, al transmitir hipócritamente la energía positiva hacia los demás. Con esa mentalidad de “todo está bien”, “no hace falta ser tan rígido”, buscaba la simpleza, “vive cómodo”; eso es neutralizar.

¿QUÉ PUEDO HACER YO?

Nosotros no buscamos estar cómodos, sino sentirnos cómodos cerca de Hashem. Entendiendo lo especial que es nuestro judaísmo. No confundamos el judaísmo con lo que llaman: “la paz interior, entre los demás seres, o el ser espiritual y todas aquellas tendencias de energía que escuchamos”. El hacer esto sin conocer quiénes somos realmente y de dónde venimos, causa nulificar nuestra persona…nuestra identidad.

¿Sabías qué?
Laban tenía una hermana que se llamaba Deborá que era la nodriza de Rivká.