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Viernes 10 de marzo del 2017 - 12 de Adar del 5777. A partir de las 9 hs. en los Salones Versalle & Pompadour, del Hotel Alvear, sito en la calle del mismo nombre Nº 1891, Ciudad Autónoma de Buenos Aires se llevó a cabo el 1er Desayuno "Historias de Vida" organizado por la Daia.
Una a una seis mujeres compartieron recuerdos y relataron sobre sus trayectorias, presentadas por el Locutor Martín Wulich.

Elena Inés Higthon de Nolasco: Vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires. Se encuentra a cargo de la Oficina de Violencia Doméstica, Oficina de la Mujer y Base General de Datos de Niños, Niñas y Adolescentes dependientes de la Vicepresidencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Silvia Plager: Escritora, colabora con diarios y revistas nacionales y del extranjero. Varios de sus textos han sido traducidos. Coordina talleres literarios. Nació en Argentina y vivió cinco años en Israel.

Mabel Rius: Directora de Recursos Humanos para Argentina y Latinoamérica en HSBC y directora Global de Talent Acquisition & Orboarding.

Silvia Gold: Es doctora en Bioquímica graduada en la Universidad de uenos Aires, preside la Fundación Mundo Sano, cuya visión es transformar la realidad de las poblaciones afectadas por enfermedades desatendidas. Además es, junto a Hugo Sigman, fundadora y Presidente del grupo Chemo. También dirige el consorcio de Investigación, Desarrollo e Innovación ID+i, de terapias oncológicas innovadoras.

Viviana Zocco: Emprendedora y creadora de TKM. empresaria argentina con más de 20 años de experiencia empresarial, estratégica y operativa en star-ups y entidades corporativas globales.

Malena Galmarini: Secretaria de  Política Sanitaria y Desarrollo Humano del Municipio de Tigre.

Margarita Barrientos: Líder social y emprendedora. Fundadora de Los Piletones, comedor donde se brinda desayuno, almuerzo y cena a cientos de personas así como asistencia médica, quien tuvo un inconveniente y no pudo llegar por lo que fue reemplazada por su hija.


Las palabras de Torá se escucharon de parte del Gran Rabino Sefardí, Isaac Sacca quien comentó sobre la importancia de las mujeres en la religión judía. El último orador fue el Presidente de la Delegación Asociación Israelitas Argentinas (Daia) Sr. Ariel Cohen Sabban, quien mencionó como distintas mujeres a lo largo de la historia del mundo como la madre Teresa de Calcuta, Golda Meir, Eva Perón, entre otras, marcaron una época con sus decisiones trascendentales.
Lo recaudado fue donado al Hospital Garrahan y al Comedor Los Piletones.
Cabe destacar que la Daia cumple con el mandato otorgado por la totalidad de las instituciones judías argentinas, tiene la misión de luchar contra toda expresión de antisemitismo, de discriminación, racismo y xenofobia, preservar los derechos humanos, promover el diálogo interreligiosos y la convivencia armónica entre todos los ciudadanos, en un marco de respeto a las diferencias, así como denunciar el terrorismo internacional, velando por la seguridad de las instituciones e integrantes de la comunidad judía argentina.

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Estamos en los días del omer y hasta la semana que viene no se puede escuchar música orquestal, por eso tomé prestada de Periodismo Kosher la idea de poner algo para que comencemos la alegría la semana.
Tranquilos, que los cantantes lo harán a capella. Espero les guste. 

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El más importante de los tres socios

"El hombre, a su madre y a su padre, temerá (respetará), y a Mis Shabatot (plural de Shabat) cuidaréis. Yo Soy Hshem" (Vayíkrá XIX 3).
Está escrito en la Guemará (Maséjet Yebamot 5:) respecto a este Pasuk (versículo): ¿Podríamos pensar que la Mítzvá (el precepto) de la obediencia al padre y a la madre es más importante que cuidar Shabat? La respuesta es no. Y eso lo sabemos de lo que está escrito: "Un hombre, a su madre y a su padre temerá. Y a Mis Shabatot cuidaréis" Porque todos (la persona, su padre y su madre), están obligados a obedecer a Hshem. (Se aprende de aquí que siempre hay que obedecer a los padres, pero si éstos pretendieran obligarle a transgredir las Leyes de la Torá al hijo, éste no debe hacerles caso. Y hay que aclarar que, aún cuando no hay que obedecerles, el honor, el respeto y la veneración a los padres, debe mantenerse como siempre).
Para entender mejor lo establecido por la Guemará, citaremos una parábola que fue escrita por Rabí Yaacob MiDubna, que vivió hace unos doscientos años.
En una ciudad habían tres amigos, que tomaron la decisión de irse lejos a estudiar ciencias que puedan proporcionarle un bien a la humanidad. Cada uno de ellos se dirigió a un lugar especial, para aprender algo diferente a lo de sus otros compañeros, y al cabo de unos años, se encontraron en la ciudad de origen, para que entre los tres complementen sus conocimientos y habilidades.
- Yo he descubierto la manera de observar, a través de esta pantalla, lo que ocurre a muchos kilómetros de distancia de aquí.
Sus compañeros se quedaron asombrados. El segundo dijo:
- Con mis estudios, inventé un vehículo que me permite trasladarme hasta distancias enormes, en muy poco tiempo, ahorrándome días y meses de largos viajes.
- ¡Oh! - exclamó el tercero. Y agregó: - Bueno. A ver qué les parece lo mío: Yo he creado una medicina maravillosa, capaz de curar toda clase de males que hasta hoy no tenían solución.
Entusiasmados con el resultado de sus estudios, se dispusieron a poner en práctica los conocimientos.
El primero tomó su pantalla, y vio que en la ciudad capital, que estaba muy lejos de allí, reinaba la angustia y la desesperación: La hija del rey había contraído una grave enfermedad, y todos los médicos decían que sus horas estaban contadas.
- ¡Debemos ir allí inmediatamente! - indicó el segundo - ¡Voy a preparar mi vehículo para que en unas horas lleguemos, y tratemos de curar a la princesa!
Así lo hicieron. Mediante el rapidísimo medio de transporte, se presentaron frente al rey luego de un rato.
El tercer amigo, le ofreció al rey la medicina para su hija, y cuando ésta la tomó, se recuperó enseguida hasta curarse totalmente.
La alegría reinaba en toda la ciudad, y el nombre de los tres amigos creció entre todos los que se habían enterado de lo que había sucedido.
Luego de los festejos, el rey se dirigió a los tres amigos, y les dijo:
- ¿Qué puedo hacer por ustedes? ¡Si les abro mis tesoros para que se lo lleven, sería poco en relación al pago que les corresponde! Por lo tanto, he pensado que el mejor premio sería darles a mi hija como esposa. Pero ella no puede casarse con los tres, sino con sólo uno de ustedes. ¿Quién de ustedes tres cree que sería el mejor esposo para ella?
Cuando escucharon esto, se pusieron cada uno a exponer sus argumentos.
- Yo creo - dijo el primero - que si no fuera por mí, no estaríamos aquí. Porque gracias a mi pantalla vimos lo que ocurría en esta ciudad. De no ser por ello, ni nos hubiéramos enterado, y la princesa no se habría salvado.
- Sí, pero de qué sirve enterarse, si no puede uno venir inmediatamente - expuso el segundo -. Con mi vehículo, llegamos aquí justo a tiempo, pues si veníamos en condiciones normales, después de semanas, no hubiésemos encontrado viva a la princesa.
El tercer amigo se quedó callado. Y en su lugar, la princesa pidió la palabra y dijo:
- Es cierto que ustedes dos hicieron mucho para que yo esté ahora con vida, y sin la participación de cualquiera de los dos, no me hubiese salvado. Pero eso ya pasó. Ahora yo tengo que elegir un marido que me acompañe en el futuro, para toda la vida. ¿Para qué me serviría una pantalla que me permita ver lo que ocurre en el otro lado del mundo? Y al vehículo rápido, ¿qué utilidad le daría? Por consiguiente, me conviene casarme con el que posee la medicina, porque cuando me enferme otra vez, lo tendría a la mano y me daría la curación que necesito.
Éste es el ejemplo. La moraleja es la siguiente:
Figura en la Guemará (Maséjet Kídushin 30:) que en la creación de la persona participan tres socios: Hshem, el padre, y la madre. ¿A quién hay que respetar más? En realidad, sin la participación de alguno de ellos, el ser humano no hubiese venido al mundo de manera natural, por lo que le corresponde a los tres el respeto y el honor por partes iguales.
Pero eso ya corresponde al pasado. Una vez que la persona está en este mundo, ya no necesita tanto de sus padres, sino, más que nada, de Hshem, que es el que le proveerá el sustento, la salud, la vida. Y por eso Hashem es el más importante de los tres, principalmente porque los otros dos "socios" también necesitan de Él.
Ahora se entiende mejor lo que se expuso al principio: Al padre y a la madre se los venera, se los respeta, se los honra, se los ama incondicionalmente. Pero a la hora de obedecerles, hay una excepción: Si los padres quisieran que el hijo se aparte de los postulados de la Torá, el hijo deberá elegir el camino correcto, ya que esa es la Voluntad de Hshem. Y todo eso es "porque todos (la persona, su padre y su madre), están obligados a obedecer al Creador del Mundo".

                                                             (Mishlé Yaacob - Kedoshím)

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El yehudí siempre vuelve al nido

"Y al octavo día (de nacido, el niño) será circuncidado..." (Vayikrá XII 3). El Berit Mtlá (la Circuncisión) es mencionado en el principio de esta Perashá. A continuación, veremos un suceso relacionado al tema, el cual nos dejará una importante enseñanza.
El Gaón (eminente) Rab Jaim Berlín, Rabino Jefe da la Comunidad Judía de Moscú de principios de este siglo, era el hijo de gran "Netzib de Voloyin". Sus últimos años residió en Éretz Israel, precisamente en la ciudad de Yerushalaim.
Cada Shabat, era él quien leía el Séfer Torá en el Bet Hamidrash (Casa de Estudios de Torá), y lo hacía con tanta emoción, belleza y exactitud, que muchos asistían especialmente a ese lugar, sólo para escucharlo.
En el Shabat que caía dentro de los días de Jol Hamoed de Pésaj, se congregaba gran cantidad de gente, para escuchar cómo Rab Jaim Berlin leía el Libro de "Shir Hashirim" dentro de la Meguilá (rollo de pergamino), como acostumbran hacerlo las Comunidades de origen Ashkenazí. Como siempre, su lectura era agradable y perfecta, y cuando llegaba al Pasuk (versículo) que decía: "He aquí que tú eres bella, mi compañera. He aquí que tienes bellos ojos, como las palomas...", alzaba aún más su voz, y no podía reprimir las lágrimas de tanta emoción.
El Tzadik Rabí Arieh Levin, que era alumno dilecto de Rab Jaim Berlin, se animó a preguntarle una vez cuál era el motivo de su exaltación cada vez que pronunciaba aquel Pasuk, que hasta le arrancaba gruesas lágrimas de sus ojos. "Te voy a contar lo sucedido, y con eso tendrás la respuesta", le dijo Rab Jaim a Rab Arieh. Y procedió a relatarle lo siguiente:
Cuando yo ejercía como Rab en Moscú, llegó conmigo un Yehudí que me pidió hablarme en privado porque necesitaba revelarme un secreto. Entramos a un cuarto, y ahí me dijo:
- Mi esposa acaba de dar a luz a un niño, y quisiera invitarlo al Berit Milá...
- ¡Mazal Tov! - exclamé. Y añadí: - Y ...¿Cuál es el secreto?
- Sucede que yo vivo en un barrio donde viven solamente goyim - comenzó a contarme -. Mi trabajo consiste en proveer todos los elementos de la religión de ellos, y si se enteran que yo soy Yehudí, me quedaría sin Parnasá (sustento). Eso, si salgo vivo de allí... Por eso, yo le pido un consejo a usted, para que me diga cómo puedo hacer para circuncidar a mi hijo sin que nadie se dé cuenta.
Por supuesto que en una situación como ésta, no había ninguna posibilidad de hacer un Berit Milá con todos los detalles ceremoniales, y con la perfección que pretendemos en casos normales. Por eso lo primero que le dije es que yo me ofrecía a ser el Sandak (el que sostiene al niño en el momento del Berit Milá), y que él se quede a mi lado (en este caso seríamos solo dos personas los que asistiríamos al Berit). El hombre me respondió que él es muy impresionable, y no podría observar al niño mientras lo están circuncidando.
Le hice varias preguntas acerca de su vida y su situación: Adónde vive; cómo es su casa, etc.
- Ante todo - le indiqué -, tienes que despedir inmediatamente a todos los que trabajan en tu casa. Luego, tú sabes que en esta ciudad hay un médico cirujano judío , tan experimentado y famoso que hasta los no judíos lo llaman. Pues bien: Lo citarás para que en el octavo día también él esté presente en tu casa, y nadie sospechará nada raro, pues aquien te pregunte, le dirás que tu hijo tiene un pequeño defecto físico, y llamaste al médico para que lo cure. El médico será el Sandak, y yo el Mohel. Después, el doctor podrá visitarte varias veces, "para revisar la operación" de tu hijo, y todo acabará sin ningún problema.
Llegó el día, y realizamos el Berit Milá como lo habíamos planeado; todo salió bien, Baruj Hashem (Bendito D-os). Cuando me despedí de él, le pedí que me vuelva a visitar al tercer día, para que me diga cómo evoluciona el niño de su intervención.
Cuando llegó conmigo, le revelé la verdadera intención de mi pedido: Quise saber qué fue lo que lo llevó acumplir la Mitzvá (el precepto) de hacerle Berit Mtlá a su hijo con tanto arrojo, y hasta poniendo su vida en peligro.
Cuando escuchó mi pregunta, prorrumpió en un amargo llanto, y con palabras entrecortadas, me dijo:
- Yo sé, Rabi, que me he alejado demasiado del Camino Correcto. Muchas veces me sumo en la depresión, porque reconozco mi penosa situación, pero quién sabe si algún día pudiera retornar a mis orígenes, aunque sé que un Yehudí nunca debe bajar los brazos y siempre debe mantener la esperanza de encontrarse con Su Creador - dicho esto, ya su voz quedó ahogada en gemidos.
Después de unos instantes, continuó:
- Pensé, entonces, que mi hijo estará en una situación mucho peor que la mía. Porque yo, al menos, tuve en mi infancia una somera educación tradicional, pero él no tendrá la más mínima idea de lo que es ser judío. Sin embargo, cuando crezca, es probable que se despierte en él el sentimiento de retornar a sus raíces, y quiera ser un Yehudí observante. Y no quiero ser yo quien se lo impida, pues si no le hago el Berit Milá, eso podría suceder. Por eso he tomado la decisión de arriesgar mi vida y la de él, con tal de que en el día de mañana tenga las puertas abiertas para entrar al Camino de la Torá...
El Gaón Rab Jaim Berlin llegó al fin del relato, y se puso a llorar a la par del padre del niño. Luego agregó:
- Con este suceso, pude entender mejor lo que está escrito acerca del Pasuk que dice: "He aquí que tú eres bella, mi compañera. He aquí que tú tienes bellos ojos, como las palomas". Es sabido que todo lo que está escrito en el Shir Hashirim es alegórico: El "Amado" es Hashem, y "la bella amada" es el Am Israel. En este Pasuk, está mencionada dos veces la expresión que alude a la belleza del Am Israel. Nuestros Jajamim interpretaron que Hashem considera al Yehudí como una "persona bella" antes de pecar, y también después de haber pecado. Esta explicación de los Jajamim no se ajusta a la lógica: Está bien que un Yehudí sea una "persona bella" antes de pecar. Pero, ¿qué belleza puede tener después de haber pecado? La respuesta la obtendremos si analizamos bien las últimas palabras del Pasuk, que dice que el Yehudí tiene "ojos bellos como las palomas". La paloma tiene la característica de que nunca se aleja demasiado de su nido; ella puede recorrer largas distancias, pero siempre su nido estará al alcance de su vista, para poder retornar a él cuando lo necesite...
"Y ésa es la similitud del Yehudí con la paloma - concluyó Rab Jaim Berlin -: Se llama "bella persona" antes de pecar, porque está limpia de faltas. Pero también se llama "bella persona" después de haber pecado.
Porque nunca se aleja tanto de su nido, y siempre trata de que esté al alcance de sus ojos, para que algún día le permita retornar al Camino Correcto. Ya vimos lo que hizo el padre del niño del relato, quien no dudó en arriesgar su vida, vislumbrando un futuro en que su hijo retomará el sendero que él abandonó. Por eso me emociono tanto al leer ese Pasuk del Shir Hashirim...

                                                            (Yalkut Jamishaí - Tazría)


 
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Nos escriben de Tehilim Virtual para contarnos que mañana viernes 27 de enero del 2017 es Erev  Rosh Jodesh Shvat y leeremos, beli neder, virtualmente tehilim, como lo hacemos todos los meses. Este martes, 25/04/17, es Erev (vespera) de Rosh Jodesh Iyar, bs''d, leeremos tehilim virtualmente. .
El mes de Iar está relacionado con la salud y el bienestar, ya que su nombre es la abreviatura del pasaje bíblico "Ani Ado-nai-rofeja " - "soy D"s tu sanador" (Éxodo 15:26).
Uno de los hábitos judíos vinculados a la salud y que proporciona energía positiva es el ritual del lavado de manos, "netilat -Yadaim".
Este mes es un mes de luz, propicio para la curación directa del Creador es un tiempo de refinamiento de nuestra middot (actitudes), de reflexión, de introspección, es el mes en que cayó el man (pan que cayó del cielo en el desierto). Pedimos sustento abundante y que venga directamente de la mano de Hshem.
También es un tiempo de preparación espiritual y de perfeccionar las mitzvot para tener más méritos de recibir la Torá en Shavuot.
Jodesh Tov y refuat hanefesh urefuat haguf .
Que tengamos una curación completa del alma, de la mente y del Cuerpo.
La división es realizada por la primera letra de su nombre. Son siete capítulos por letra/nombre. Es indiferente si el nombre es en hebreo o castellano.
Para ser anotado/a envie un e-mail a [email protected] con su nombre y el de su madre.
Ejemplo: Si su es Hana comienza con H tiene que leer capítulos 50 a 56 inclusive.
Letra A: leer capítulos 1 a 7 del tehilim - alef a zain
Letra B: capit. 8 a 14 – chet a yud dalet
Letra C: cap. 15 a 21 – tet vav até caf alef
Letra D: cap. 22 a 28 - caf beth até caf chet
Letra E: cap. 29 a 35 – caf tet até lamed he
Letra F: cap. 36 a 42 - lamed vav até mem beth
Letra G: capit. 43 a 49 – mem guimel até mem tet
Letra H: cap. 50 a 56 – nun até nun vav
Letra I: cap. 57 a 63 – nun zain até samach guimel
Letra J: cap. 64 a 70 – samach dalet até ain
Letra K: cap. 71 a 77- ain alef até ain zain
Letra L: cap. 78 a 84 - ain chet até péi dalet
Letra M: cap. 85 a 91 – pei hé até tsadik alef
Letra N: cap. 92 a 98 – tsadik beth até tsadik chet
Letra O: cap. 99 a 104 – tsadik tet até kuf dalet
Letra P e Q : 105 a 111 – kuf he até kuf yud alef
Letra R: capit. 112 a 118 – kuf yud beth até kuf yud chet
Letra S: cap. 119 – kuf yud tet
Letra T: cap. 120 a 127 – kuf chaf até kuf chaf zain
Letra U y V: cap. 128 a 134 – kuf chaf chet até kuf chaf dalet
Letra W y X: cap. 135 a 141 – kuf lamed hé até kuf mem alef
Letra Y y Z: capit. 142 a 150 – kuf mem beth até kuf nun
Que por el zejut de la lectura de los tehilim, seamos merecedores de escuchar y dar buenas noticias.
Sólo Bat Israel agradece a Tehilim Virtual, el artículo y la imagen enviados, así como también la posibilidad de cumplir junto con gente de otros países, esta importante mitzvá.


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Corría el día 21 de febrero del 2017 y una lluvia torrencial invitaba a la gente a quedarse en casa...Pero la propuesta de Amia Cultura, era por demás interesante.
La obra que se presentaba era Amsterdam, basada en "La mujer judia" de Bertolt Brech, adaptada, dirigida y actuada por Emilia Mazer acompañada de Juan Pablo Rebuffi y con la participación especial de German Brito, Andrea Corral y Marisa Albarracín.
Con entrada gratuita la sala del auditorio del primer subsuelo, se fue completando de a poco. Podían verse personas de distintas edades, jóvenes y no tanto.
El director del departamento de cultura de Amia dirigió unas breves palabras sobre la obra "Es un privilegio que reviste y categoriza la Amia."
La historia transcurre en Munich 1939 y bajo la Ley de Sangre que prohibe a los alemanes cualquier contacto con judíos, un hombre alemán deberá decidir entre seguir su ideología o a su esposa judía.
Una mujer judía que se siente alemana aunque no se lo permitan, que ama a su esposo, pero sabe que peligra su vida en la Alemania Nazi.
Quizás la solución sea huir a Amsterdam "allí aún se puede vivir..."
Una puesta en escena con proyección multimedia. Una Emilia Mazer que se luce en su doble faceta de actriz y directora.
Una obra fuerte con un final inesperado.
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En la Perashá de esta semana, la Torá nos presenta la dieta del pueblo judío, el Kashrut. Esta dieta no tiene que ver necesariamente con un tema de bienestar físico, como las dietas que hacemos hoy en día. Kashrut tiene que ver explícitamente con un comportamiento "especial", o Quedushá (santidad): Como la misma Torá nos dice en Vayqrá (11:44): “Porque Yo soy HaShem, su Dios. Ustedes deben purificarse y ser santos, porque Yo soy santo. No se impurifiquen con animales [impuros = No Kasher] que se arrastran por la tierra.”
Pero, ¿cómo se relaciona la santidad con una dieta?
Independientemente de la razón por la cual ciertos animales están permitidos y otros están permitidos, lo cual es tema para otra conversación, el hecho que existan ciertas comidas prohibidas nos entrena a la Quedushá.
En la Torá la santidad, o en hebreo Quedushá, tiene que ver con el autocontrol y la disciplina. Especialmente en aquellas áreas del comportamiento humano relacionadas con la satisfacción de nuestros instintos primarios. Particularmente en lo que se refiere a lo que consumimos o al area de la sexualidad. Cuando ejercemos nuestro libre albedrío, desarrollamos este “poder” de controlar nuestros impulsos, que nos diferencia de los animales. Los seres vivos, con excepción de los humanos, no pueden alcanzar la Quedushá porque son seres “naturales”. Y como parte de su naturaleza, no pueden controlar, decir NO, a sus impulsos primarios. La Quedushá se alcanza cuando practicamos un comportamiento que nos posiciona en un nivel por encima de la naturaleza, más cerca de HaShem. Sobre este tema la Guemará en Pesajim (49b) dice algo muy interesante. No todas las personas tienen el derecho a comer carne. Hay una categoría de individuos que según Ribbí Yehudá haNasí no debe consumir carne animal. רבי אומר: עם הארץ אסור לאכול בשר. “Una persona no educada, no puede consumir carne”. En este contexto “No educada” significa que no tiene disciplina ni autocontrol, que no sabe decir NO a sus impulsos. Estos individuos no pueden acceder al derecho de consumir carne, si no están primero en un nivel por encima de los animales.
Los Yehudim nos entrenamos desde chicos al autocontrol. Recuerdo que una vez, en una fiesta de Bar Mitzvá, se me acercó un señor no-judío y me felicitó por uno de mis hijos. Esto es más o menos lo que me dijo: “¿Rabino, cómo se hace? ¿Cómo se hace para educar a un niño de 5 años a la autodisciplina? Yo tengo 3 hijos, uno de esa edad. Y la verdad es que no puedo con sus apetitos. Los niños en nuestros días son consumidores voraces…. y están entrenados por la sociedad moderna para consumir todo lo que se presente ante sus ojitos insaciables…… Su hijo, sin embargo, es diferente. Le acabo de ofrecer un caramelo. Lo tomó y me dio las gracias. Pero, para mi sorpresa, antes de ponerse el caramelo en la boca, le fue a preguntar a su hermanito mayor si lo podia comer… Así que dígame: ¿Cuál es su secreto? ¿Qué regalo le prometio a sus hijos si no comen caramelos? ¿O con que los amenazó?”
Yo le respondí que no hay ni promesas ni amenazas de por medio. Que mi hijo no es el único niño con este nivel de autodisciplina. Que cualquier niño o niña Yehudí, cuya familia observa las leyes del Kashrut, tiene ese mismo nivel de autocontrol. También le confesé (y mientras se lo decía me sorprendí a mi mismo de escucharlo) que nunca le tuve que explicarle a mis hijos las leyes del Kashrut, que aprendieron de lo que ven de sus padres y de sus hermanitos.
Como judíos, tenemos el privilegio de haber recibido la Torá, que nos lleva a alcanzar un nivel de disciplina que nos eleva por sobre la naturaleza y sus instintos.
Fuente Halajá of the Day, Rab.Yosef Bitton
 

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